El gigante de hierro es unrelated, pero la portada original no me gustaba.
Algo que tampoco tiene mucho que ver con el “libro” es la película de Will Smith, que es una adaptación muy libre.
Ni es un libro
Realmente, Yo Robot es una colección de relatos cortos, chapuceramente unidos entre sí, que giran en torno a la figura de los robots y los desafíos éticos y morales que plantean.
Para mí esto es una genialidad, porque cada relato es como una pequeña historia independiente, pero al mismo tiempo, todos están conectados por un hilo conductor que los une y les da sentido. Luego leí que Asimov lo escribió para una revista de ciencia ficción por fascículos, lo que explica su formato.
Ni es ciencia ficción
“Yo, Robot” es considerado por la crítica como uno de los libros fundamentales de la ciencia ficción, sin embargo yo no podría estar más en desacuerdo.
Este libro ni es fantasía ni es ficción, Asimov no se inventa nada; sino que deduce racionalmente el futuro de la humanidad y es capaz de predecir con una precisión asombrosa cómo serán los robots y cómo interactuarán con los humanos. Y el tío dio en el clavo, casi todas las ideas que Asimov presenta en el libro se han convertido en realidad, como la inteligencia artificial, la robótica y la ética de la tecnología.
Ni el autor es ruso
Isaac Asimov nació en Rusia, pero sus padres se marcharon a EEUU tras la revolución rusa, mucho antes de que él pudiese hablar. Se crió en Estados Unidos y ya en una edad muy temprana se interesó por la escritura y la ciencia. De· hecho, es uno de los escritores más prolíficos de la historia, con más de 500 libros publicados en su vida, lo cual es una puta barbaridad.
Y no solo se limitó a escribir sobre robots, sino que también abordó temas como la psicología, la historia y la religión. Su obra ha tenido un impacto brutal en la cultura popular y ha inspirado a una generación de escritores y científicos.
A mí lo que me animó a leer el libro fue el álbum de Alan Parsons “I Robot”, que no tiene nada que ver con el libro, fuck it
La película nos cuenta la vida de Ben, un nerdi de familia de rancio abolengo que vuelve a casa justo tras graduarse en una prestigiosa universidad estadounidense. El chaval llega con su título, su cara de empanao y más perdido que el barco del arroz.
Y entonces aparece la señora Robinson, una señora de esas que no seducen: te hacen una OPA hostil sobre la voluntad. Una vieja gloria con más peligro que un mono con 2 pistolas, que decide convertir al protagonista en su proyecto de verano. A partir de ahí, Ben pasa de recién graduado confundido a juguete roto con carnet joven.
Opinión
Esta película es como la primera paja: al principio no entiendes muy bien qué está pasando, pero cuando acaba te quedas mirando al techo replanteándote tu sitio en el universo.
Lo curioso de “El graduado” es que empieza como una peli muy fina, muy contenida, muy de “vamos a hablar de la alienación juvenil en la América burguesa”, y luego, más o menos en el Ecuador del metraje, empeiza a desfasar muy basto. Lo que parecía una historia cuidadosamente construida se convierte en un mal viaje de setas, pero con corbata, piscina y líos de mantas de por medio.
Además, la peli va básicamente de la bajada a los infiernos de un trol bastante cumstadístico . Es unsettling, como dirían los americhangos, que tienen una palabra elegante para todo porque decir “esto da mal rollo, picha” les debe parecer poco académico.
Paso ahora con los puntos positivos, porque tampoco vamos a venir aquí solo a escupir bilis, aunque ganas no faltan.
Las actuaciones
Ben está interpretado por Dustin Hoffman, que aquí tiene una cara constante de “me han metido en la vida adulta sin tutorial”. Se podría decir que es un Al Pacino de Hacendado, pero sería injusto, porque el tío se la saca. Tiene ese aire de hombre pequeño, nervioso, incómodo, con pinta de que le pides fuego y te responde con una crisis existencial.
La señora Robinson, por otra parte, está incluso mejor. Es puro veneno con un lingotazo en la mano. No necesita gritar ni hacer aspavientos: le basta con mirar para llegar al fondo de alma. Vaya mujerón, pillo vaginesil.
Y no digo más porque entramos en terreno spoiler, y tampoco es plan de reventarle la peli a los tres lectores con alma que queden en este vertedero digital.
Apunte: aunque en la película parece que Ben y la señora Robinson tienen una gran diferencia de edad, los actores sólo se llevan 7 años en la vida real. La magia del cine, supongo.
La fotografía
La fotografía es cojonuda. En general la peli tiene una imagen muy cuidada, pero los planos en la casa de la señora Robinson son directamente historia del cine. No hace falta decir nada más
La música
La banda sonora se compone únicamente por canciones de Simon & Garfunkel. La película abre con The Sound of Silence, y ya desde ahí sabes que esto va en serio.
Durante toda la peli suenan temazos, aunque en la segunda mitad se empiezan a repetir más que un chorizo de compango. Llega un punto en el que parece que Simon & Garfunkel están escondidos detrás de un seto esperando a que Ben haga cualquier tontería para meterle otra guitarra acústica.
Eso sí, por culpa de esta película me ha dado el venazo de meterme en la música de esta gente y madre mía. Paul Simon es un genio, pero lo que Dios le dio de talento se lo quitó de altura. Mide 10 centímetros menos que yo, lo cual implica que un Umpa Lumpa le funde al baloncesto.
La historia
Aquí estoy sesgado, porque me siento bastante identificado con el protagonista, al menos al principio de la película. No en lo de liarme con señoras Robinson, sino en esa sensación de terminar una etapa y no tener ni puñetera idea de qué hacer con tu vida.
Los problemas vitales de Ben están muy bien planteados: la incertidumbre, la presión social, el encajar en una vida que otros ya han diseñado por ti, el miedo a acabar siendo una pieza más del mueble familiar. La película trata todo eso con una lucidez bastante bestia. No te lo explica como si fueras tonto, aunque a veces el espectador medio lo merezca, sino que te lo deja ahí, flotando, como el olor a fritanga después de una feria.
La trama, además, es muy creativa. Rarísima, pero creativa. No he visto muchas películas parecidas. Empieza como drama generacional, se transforma en comedia incómoda, luego en romance tóxico, luego en persecución obsesiva y acaba en un final que parece escrito por alguien que llevaba tres cafés, dos divorcios y una deuda moral con la vida.
A día de hoy esta película estaría completamente funada, triturada y servida en stories de Instagram por pachamamicos y feministas por igual. Y aun así, precisamente por eso, tiene más interés. Porque es incómoda, contradictoria y extraña. Como la vida adulta, pero con mejor fotografía y música.
Conclusión
Aunque le haya comido bastante la polla, “El Graduado” no es perfecta, ni de coña. Pero tiene algo. Tiene aura. Tiene veneno. Tiene esa clase de películas que terminas y no sabes si te ha gustado mucho o si te ha dejado secuelas.
Justo al acabar pensé en ponerle un 7 o un 7,5, pero después de dejarla a barbecho, me ha acabado gustando mucho. No es solo una película sobre un chaval perdido. Es una película sobre ese momento horrible en el que te das cuenta de que la vida adulta no viene con instrucciones, que tus padres no tienen ni idea, que la sociedad te quiere colocar en una cinta transportadora y que tú, mientras tanto, solo quieres que alguien te diga qué cojones hacer.
El camino, una historia de breaking bad (y también un libro de Miguel Delibes sobre un niño de pueblo)
Pues la verdad es que, de las tres entregas de rompiendo mal, el camino es generalmente la menos valorada, y la verdad es que tampoco me parece tan así.
Rompiendo mal es la polla, para muchos (y para mí) la mejor serie de todos los tiempos, y mejor llamar a Saúl está bien, aunque en mi opinión es ABURRIDA Y LENTA a más no poder, con lo que me parece mal que se desprecie tanto el camino, más aún cuando la peli está chill y cumple con su cometido de darle un final a la historia de yesi.
“¡Así da gusto! Si los hombres del campo tuviéramos las tragaderas de los de las poblaciones, los presidios estarían deshabitados como islas”.
Pascual Duarte es un libro muy interesante de leer. De alguna manera se siente muy cercano y, como es corto y te lo terminas en dos tardes, al final parece que no te has leído un libro sino que tu compadre te ha contado una anécdota.
El estilo es sin duda lo que más me ha llamado la atención. Pascual es de un pueblo de Castilla y esto no es algo que te cuenten y te tengas que creer, sino que lo sientes al leer cada palabra. Las expresiones que usa, la jerga, los laismos, todo me recuerda a un apretao manchego de primera. Mis dieces aquí a mister Cela.
La historia es corta pero contundente. La novela se constituye de una serie de cartas que el mismo Pascual manda al lector, contando desde la cárcel las miserias que ha pasado en su vida. Si el libro debiese llevar otro título más moderno, sería “Memorias de un cani”, o algo así. La primera mitad del libro narra la miseria que le vino a Pascual de gratis con su familia y la segunda mitad de la miseria que él mismo, por ser un loco de la vida y un trol, se buscó. He de decir que el final no me pareció tan bueno como el resto del libro, aunque no esta mal del todo.
La familia de Pascual Duarte es, pese a lo que quiera significar el título, una novela de un personaje. Todos los demás parece como si pasaran de largo, y solo ven, de soslayo o en sus propias carnes, como la poca entereza de Pascual lo va sumiendo en la miseria. Estoy seguro de que si un psicólogo analizara a Pascual Duarte, le encontrarían un trastorno psicopático. Es interesante leerlo.
Pero en mi opinión, los capítulos finales no terminan de encajar con el resto del libro y se sienten algo rebuscados. La historia ademas se siente algo repetitiva ya en las últimas páginas. A pesar de todo, es un libro que se disfruta mucho, y eso es lo que importa.
“(…), porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra”.
Lo cierto es que me veo en una extraña tesitura al hacer esta review. Ya durante el último tercio del libro estaba pensando en ponerlo a caldo, pero el final es tan bueno que me hace en verdad plantearme toda la review. Antes de nada, me remito a las falsas palabras de Joselín: «¿Cómo diferencio entre un buen libro y uno malo? Porque en mi opinión eso es subjetivo»; precisamente para desmentirlas. Pues Cien Años de Soledad es un libro que, en su mayor parte, no he disfrutado. Pero pese a cuanto haya resoplado leyendo cada parrafada en ningún momento he podido negar que se tratara de una obra maestra. Vamos por partes:
La forma en la que García Márquez escribe es tan original y tan rica, que aun siendo más densa que las lentejas de cusa se hace muy interesante de leer. El autor se propuso, estoy seguro, la misión de usar cada palabra de la RAE. De verdad que me he quedado anonadado con algunas porque creo que nadie las había usado nunca antes. Lo malo es que esto hace que la lectura sea muy pesada en algunas partes. Diría que el estilo es muy bonito y técnicamente magistral, pero un tostón de leer. Además este es del club de los que se piensan que te cobran por empezar un nuevo párrafo…
Lo siguiente es la historia. Esto es en mi opinión, más que el estilo, lo que hace brillar al libro. La historia cuenta la evolución de la familia de los Buendía, a lo largo de CUATRO generaciones ENTERAS, de gente de pueblo depravada que se casa con niñas de NUEVE años, con sus hermanas, con su prima, con sus TÍAS, etc. en una aldea perdida del caribe. En el libro nunca dejan de pasar cosas, es muy loco, el tío no se cansa. Tanto así que lo que pasa en una página, descrito con pelos y señales, carece de pertinencia real en la siguiente. Esto no es necesariamente malo, pero como el autor decidió narrar CUATRO generaciones enteras, al final acabas hasta la puta polla, la verdad. Si hubiera recortado la tercera, el libro se hubiera quedado perfecto.
He leído que lo que escribe este tío se llama realismo mágico, y es algo muy interesante que nunca había visto antes. Lo que significa es que todo es realista hasta que le sale de la polla al autor hacer que alguien ascienda al cielo o que una persona viva 150 años o que los muertos hablen con los vivos. Esto le da un buen toque a la historia, en mi opinión.
Como ya he mencionado, el claro problema de Cien Años de Soledad es que se alarga demasiado. Las primeras generaciones son muy icónicas y carismáticas y te meten en la historia, pero a medida que avanza el libro te cansas de las nuevas generaciones y te chupa el pico lo que hagan. Estoy cansado jefe…
Por último quiero hablar un poco del final, que es, como digo, demasiado bueno. No justifica en modo alguno lo largo y tedioso que es la segunda mitad del libro, pero te deja por lo menos un buen sabor de boca y va a hacer que le suba la nota bastante. Cabe destacar que la primera vez que se menciona el título en la obra es en la última frase. Esto ayuda al efecto shock.
En resumidas cuentas, un libro que es como un buen mojón. Cuesta sacarlo pero alivia cuando ya está fuera. Quizá te hubiera gustado que hubiera salido menos duro o más corto, pero todo al fin y al cabo es parte de la experiencia.
Anécdota bélica muy conocida. El 20 de diciembre de 1943, en el marco de la Segunda Guerra Mundial y en el conocido como incidente del B-17, el piloto de la Luftwaffe Franz Stigler se encontró con un bombardero B-17 americano pilotado por Charles “Charlie” Brown.
El bombardero estaba severamente dañado e indefenso. Al notar esto, Stigler no solo les perdonó la vida, sino que les escoltó hasta que salieron del espacio aéreo alemán.
El incidente permaneció desconocido hasta 1990. Tras la guerra, con Stigler refugiado en Canadá, Brown y Stigler acabaron conociéndose y se hicieron amigos hasta la muerte de Brown en 2008.
Cómo empezar con este librazo. Sin lugar a dudas es uno de los libros mejores escritos que he leído en mi vida. Tan solo lo situaría por debajo del Quijote pero porque soy fanboy del Quijote. Aparte de toda trama, el lenguaje que usa Tolstói es perfecto: a la vez elegante y musical pero también sencillo, natural y eficiente. La manera en la que muestra los pensamientos de todos los personajes, sus emociones, sus inquietudes, es algo que no admite corrección: no concibo manera en la que algo pueda mejorarse en la escritura y el estilo que Tolstói usa en Anna Karénina.
Por otro lado, la historia es la fakin polla. A mí me recordó a una telenovela pero con esteroides. Tiene que ser el típico libro que le encantaría a tu abuela por el chisme, por el romance, por el drama y, al mismo tiempo, que te atraparía a ti aunque no te importe nada de eso. Nunca antes me había sentido tan involucrado con una chavala que se enamora de dos y no sabe con quién casarse o con un tío que lo deja todo atrás para camelarse a una mujer casada.
Lo que hace que todo esto le guste tanto al lector son los personajes. Están tan bien hilados y son tan complejos que es imposible leerlos sin sentirse en su propia piel. El libro sigue la historia de varios aristócratas en un círculo de familias nobles de Moscú y San Petersburgo; pero más en concreto las historias de la Anna Karénina y Konstantín Lievin. Tanto la una como el otro son geniales. La historia de Anna está llena de drama, desamor, riesgo, miseria; y la de Lievin de introspección, de existencialismo, de familia, también de amor, de fe, etc.
Es un libro larguísimo, pero se hace corto. El final no podría ser mejor. También es verdad que Tolstói escribe el libro con la picha fuera y se la suda todo. A veces hay capítulos enteros de Konstantín arando el campo o de Katerina curando a enfermos en un manicomio en Alemania. Pero también hay capítulos que te marcan por completo, como el parto de la mujer de Lievin o la muerte de su hermano. Todo, lo repito, escrito de la mejor manera concebible.
No tengo nada más que añadir. Háganse un favor y léanlo.
El Profesor Layton es una saga de juegos lo petó fuertemente en la Nintendo DS y 3DS.
Va de un profesor de arqueología británico, Hershel Layton, que va con su ayudante Luke, resolviendo misterios. Pero la gracia es que todo el mundo está obsesionado con los puzles. Literalmente vas a pedir el pan y el panadero te dice: “Toma la barra, pero antes resuélveme este acertijo de mover cerillas”. Y así todo el rato.
El profesor Layton y la máscara de los prodigios (que salió para la 3DS) es el quinto juego que sacaron, pero cronológicamente es el segundo, porque les mola liarla con la línea temporal. En este se van a una ciudad con muchas luces llamada Monte D’Or a investigar a un tal “Caballero Enmascarado”. El notas este va por ahí haciendo “milagros” y convirtiendo a la peña en piedra, liándola parda en general.
Lo curioso de este juego es que aparte de la trama del presente, hay una trama paralela de la infancia de Layton y se cuentan sus batallitas cuando era joven y mozo en el instituto. Así te enteras de por qué le dio la pedrada con la arqueología y los puzles.
También huelga decir que es el primer juego de la saga en el que hay animaciones en 3D, pero son extremadamente cutres. Por lo menos, van alternando con las escenas en 2D clásicas, que son cremita.
Si vas disfrutando de los puzles y la historia, el juego pueden ser unas 15-20 horas, que no está nada mal.
En mi opinión, el juego está bastante bien a pesar de que mucha gente lo pone a caldo. La historia está entretenida y la historia del Layton joven mola bastante. Los puzles son variados y algunos son bastante ingeniosos. Eso sí, hay un par de ellos que son un poco coñazo, pero bueno, es lo normal en esta saga.
NOTA FINAL: 8,2
PD: Si quieres empezar con la saga, te recomiendo empezar por orden de salida, no por orden cronológico. El primero es El profesor Layton y la villa misteriosa para DS.
He de decir que no soy muy fan de las películas de Christopher Nolan, pero aquí se coronó el maestro con esta joya de 2000 que mezcla thriller y cine experimental de una manera magistral.
La historia sigue a Leonard Shelby, un hombre que sufre de amnesia anterógrada, lo que significa que no puede formar nuevos recuerdos. Está en una búsqueda obsesiva para encontrar al asesino de su esposa, utilizando notas, fotografías y tatuajes para recordar información crucial.
Como en todas las pelis de Nolan, la narrativa es no lineal, pero en este caso, la historia se cuenta en dos líneas temporales: una en blanco y negro que avanza cronológicamente y otra en color que va hacia atrás. Esta estructura única crea una experiencia intrigante para el espectador, que tiene que juntar todas las piezas, pero no se hace excesivamente pesado.
Recomiendo encarecidamente ver esta película si aún no lo has hecho
Pues resulta que en la guerra de 1812, que enfrentó a los recién formados Estados Unidos de América con su rencoroso padre, el Reino Unido, (no contentos con que les pintaran la cara, los brits se encararon de nuevo con los americanos, llegando a quemarles la Casa Blanca en 1814, y de nuevo salieron retratados) los cargamentos que se enviaban de carne a las tropas tenían el sello “U. S”.
Lógicamente, ambas siglas querían decir United States, pero las tropas bromeaban con que las siglas se referían a Uncle Sam, de Samuel Wilson, que era precisamente el proveedor de carne del ejército, porque cuando llegaba un cargamento del “Uncle Sam”, sabían que era comida del tío Samuel.
El meme evolucionó hasta derivar en los carteles de reclutamiento con el hombre del gorro y la camisa de barras y estrellas que todos conocemos.
Review del primer (?) borrador del libro de J: La crisálida. Me lo he leído en dos días q no estaba haciendo nada en la chamba, así que lo tengo fresquito. He ido apuntando las cosas q me chocaban y las que me gustaban en un post-it. Sé que no está terminado, así que algunas cosas a lo mejor no hace falta cambiarlas hasta que se vea toda la obra en conjunto, y otras, simplemente son para tenerse en cuenta. Por cada mala hay una buena; una de cal y otra de arena.
Aquí van las cosas que a mi parecer se pueden mejorar:
Lo primero de todo es el título. Habría que buscar otro con más gancho y menos general. (Apunte: en ese entonces se llamaba “Historia de un pueblo)
J: Lo cambie. Creo que ahora suena mejor y tendré un capítulo en el que de paso se explica el título
Jose por Dios y por la Virgen, no abuses tanto de los jajaja. Alguno de vez en cuando está bien, pero hay algunas conversaciones q están llenas de eso y queda raro (véase por ejemplo la página 109). Se puede inducir la risa si el diálogo es gracioso y la otra persona responde con la misma intención, sobre todo con el tono.
J (puntos 2 y 4): No sé U, quizás todo eso lo remueva cuando le haga un repaso al libro, pq también tengo q convertir los: (blabla.-blabla-) en: (blabla -blabla-.) y otros errores tipográficos, aunque la verdad es que es un tedio acojonante
Muchas veces usas motes para lugares o conceptos que no aclaras. Tú los sabrás, y quizá yo también, pero el lector medio no va a entender qué cojones es Porronuevo o por qué lo llamas así.
J: Porronuevo se queda como porronuevo. A bien entendedor, buenas palabras. Además, tampoco hace falta q se entienda todo 100% nose
Abusas un poco de las cursivas. Esto se arregla al darle formato pero bueno, a modo de apunte.
J: Respuesta en el Punto 2
Usas demasiados anglicismos. Hay mil alternativas para no tener que decir badass, o pack, o chill (esto quizá se pueda aceptar, en el contexto), o playlist, etc.
J: Aquí tienes razón u, de nuevo con un repaso general lo mismo quito los que buenamente pueda
De la mano de lo de antes hay algunos conceptos que los entiendo yo porque soy de tu quinta, pero si lo quieres publicar deberías revisar: dos pa’dos, siempre papi nunca impapi, etc.
J: No. Me suda la polla si el lector no sabe lo q es un dos pa, que lo Googlee
En la página 198 mencionas a un César, diciendo que tenía razón, pero este nunca ha salido en el libro. Algo has tenido que eliminar ahí. Míralo.
J: Tiene razón u. Errorcillo por ahí.
Esta es un poco la más dura. No te lo tomes a mal: el personaje de Jose las primeras 100 páginas o así da muchísimo coraje. A lo mejor era esa la intención, pero una de las cosas fundamentales a la hora de leer una biografía es que te guste el protagonista un mínimo: si lo odias desde el primer momento, no te engancha. El personaje no tiene que ser bueno de por sí, pero le tiene que gustar de algún modo al lector, y el Jose del principio me parece muy arrogante, lo que lo hace quizá algo odioso. A mí, por lo menos, me ha dado esa sensación. Sé que el cambio en la manera de ser es lo importante del libro, así que no te voy a decir que le bajes el tono, pero quizá que no centres el libro en “Jose es un llorica”, sino en “Jose era un llorica”, en el sentido de que te centres en el cambio y no le dediques medio libro al Jose que llora y se queja por todo. Esto está basado solo en la sensación que me ha dado al leerlo, que ya después, cuando se termine, quizá deja de ser un problema en magnitud con lo largo que acabe siendo.
J: Tengo en mente que si sigo escribiendo la parte de José llora se quede más pequeña en proporción, como un tercio del libro, pero tampoco quiero dejar de lado las dudas, retrospecciones y demas pajas mentales, pq al fin y al cabo el libro va un poco también de eso, de pensar en las cosas, de si muestra sociedad ya no piensa, y tal.
9 y más importante. No mencionó a los cumstadísticos 😓 (solo mencionas a C en dos ocasiones, separadas por 150 páginas, de modo que la segunda vez que dices Gonzalo, el lector asume el Gonzalo de Bélmez porque no das contexto).
_J: 9. Lo siento cumstateros había overbooking de personajes._
_C: Concuerdo con Jose, iba a ser mucho lío._
Eso es todo lo malo, ahora lo bueno:
Hay algunas partes del libro que están muy graciosas, y los personajes son muy entrañables.
Las descripciones, sobre todo de lugares, son muy detalladas y están muy bien. Sin duda tu punto fuerte.
Has integrado muy bien el libro este del capitán Kazusk. Esta muy chulo como lo combinas.
Josismo en vena. No hay más que mencionar aquí.
El viejo verde es buenisimo.
Están muy bien abarcados los temas políticos en las conversaciones.
En relación con el n8 de lo malo: al final se le coge cariño a Jose y te alegras por él cuando las cosas le salen bien. Pero eso, cuidado pq el lector puede no llegar a la parte en la que se alegre por él.
La historia así contada con anécdotas se hace muy amena.
Bonus: no voy a hablar del final pq dice Jose q lo va a cambiar. Menos mal.
_J: Bonus: u pq dice q menos mal q cambio el final. El final q había en ese PDF me parecía un firme candidato_
Según San Google:
“El efecto Mandela es un fenómeno social y psicológico en el que un grupo de personas recuerda un evento o hecho de manera diferente a cómo ocurrió en la realidad. Este fenómeno se originó debido a una confusión generalizada en la que muchas personas afirmaban recordar que el político sudafricano Nelson Mandela había muerto en prisión en la década de 1980, aunque en realidad falleció en 2013.”
Hoy en www.cumstadistica.es analizaremos el mayor “efecto Mandela” de la historia de España, agarrense porque vienen curvas. Desde esta humilde tribuna les presentaré una surrealista leyenda urbana que se esparció como galletas dinosaurus a finales de los 90 y que, a día de hoy, sigue siendo recordada por muchos como un hecho verídico.
La historia comienza con un programa de televisión llamado Sorpresa, sorpresa, que trataba de llevar a famosos a la casa de algún fan y grabar su reacción (o algo así, no hice la EGB).
En uno de esos episodios, el cantante puertorriqueño Ricky Martin fue el invitado sorpresa. Para esto, metieron a don Rick y Martin en el armario de la fan a sorprender: cual fue la sorpresa cuando llega la susodicha, se ESPATARRA en la cama y se unta mermelada en la CHIRLA, para que su perro lo lama.
Esto era a todas luces un embuste, pero causó furor entre los Pacos y Mari Trinis, todo el mundo tenía algún conocido que conocía a alguien que juraba y perjuraba haber visto el episodio censurado de Ricky Martín y la mermelada. Esta misma gente es la que se queja hoy en día de que los jóvenes nos creeemos cualquier cosa de internet.
Sin ir más lejos, el rumor se descontroló y tuvo que salir el propio programa y Ricky Martin a desmentirlo. Sin embargo, el daño ya estaba hecho y la leyenda urbana había echado raíces en la cultura popular. Se comenta que fue esparcido por algún directivo de Sorpresa, Sorpresa para mejorar los malos datos de audiencias del programa.
Ricky Martin, un perro y mermelada - Dile eso a un BOOMER y se le dibujará una sonrisilla pícara en sus labios.
La Terminal es una película que narra la historia de Viktor Navorski, un ciudadano de una república soviética ficticia que queda varado en el aeropuerto JFK de Nueva York cuando su país sufre un golpe de estado. Tom Hanks interpreta a Navorski, mientras que Catherine Zeta-Jones hace de la azafata buenorra que se enamora de él.
La peli está entretenida, perfecta para verla con la familia un domingo por la tarde. La dirige Spielberg, pero no os esperéis una obra maestra a nivel escenográfico.
Está vagamente basada en hechos reales, hubo un iraní que quedó atrapado en el aeropuerto de París durante varios meses en la década de 1980. No tiene nada que ver con la historia, que es ficción pura y dura.
Le voy a dar un muy sólido 9 porque la película es muy divertida y Tom Hanks se la saca haciendo de búlgaro. Vayan a verla.
El árbol de la ciencia es, para mí, un libro algo peculiar. El relato trascurre lentamente, aunque realmente abarque unos quince años de la vida de Andrés Hurtado, el protagonista.
De las cosas que más me han impresionado de este libro y de la manera de escribir que tiene el autor, podría nombrar dos: Por una parte, los párrafos son a menudo muy escuetos, pero la narración se siente fluida y ágil, muy fácil de leer. Por otra, y esta en específico creo que es la que hace brillar a esta novela frente a otras de la misma calaña, son los personajes secundarios. El autor describe de una manera que roza lo burlesco, copiosamente aunque no tengan más de dos líneas de diálogo, a cualquiera de las personas que aparecen en el libro. Estas descripciones le aportan una vida y un interés muy ricos a la historia. Personajes como el del propio Andrés Hurtado o Lulú están excepcionalmente bien escritos en su complejidad.
Ahora bien, el libro, a mi parecer, también flaquea en algunos aspectos. Se narra la vida del protagonista, como digo de una manera muy detallada que te hace conectar con él, pero realmente poco pasa en su vida que merezca ser narrado. La historia, en bastantes ocasiones, parece que se mueve poco o nada en absoluto; y cuando lo hace, nos damos cuenta de que la trama no merecía la espera. Esto no es especialmente problemático en este caso, pues lo compensa con lo que he mencionado arriba, pero sí hace que la lectura se sienta aburrida.
La historia se divide en dos partes principales, divididas por un interludio filosófico entre Andrés y su tío Iturrioz, donde analizan la manera de pensar del joven. Esta parte, aun densa y pesada, me ha gustado mucho. La primera es bastante buena, pero algo lenta. La segunda es más densa en acontecimientos, y se hace más liviana.
Si Pío Baroja le hubiera dado este libro a C para que lo corrigiera, este le hubiera dicho que pasara la tijera.
En general, me ha gustado la manera en la que el personaje de Andrés evoluciona, y me parece realmente excelente la manera en la que se cuenta. Bien es cierto que hubiera agradecido un poco más de trama y menos rodeos, pero al final tengo que darle mis respetos a don Pío Baroja.
NOTA FINAL: 7.75/10
Apunte de C
A ver U, no puedo rebatir nada porque el libro me lo leí hace 3 años, pero yo podría como un punto a favor de Pío Baroja que una vida anodina se haga entretenida de leer
Sobre el comentario de la tijera: no sé U, a mí no se me hizo pesado el libro, o mejor dicho recuerdo que se me haya hecho pesado. También hay que tener en cuenta en 1911 aún no se había inventado el déficit de atención
La cámara recorre un piso caótico. Una mesa llena de restos de pizza prosciutto (cortesía de J), una estantería llena de literatura rusa pachamamesca (gracias a U), y un rincón con un tablero lleno de diagramas maquiavélicos de C. De fondo, suena “Dancing Queen” de ABBA, porque J insiste en que es la mejor canción de la historia.
J (tirado en el sofá, comiendo galletas Dinosaurus):
— Tíos, ¿os habéis parado a pensar que las Dinos son como la evolución? Estás comiendo historia pura. ¡Yo soy Darwin, pero con chocolate!
C (mirando a J con desdén mientras dibuja un diagrama de flujos):
— J, lo único que evolucionas es el nivel de colesterol.
U (desde el escritorio, escribiendo en un cuaderno reciclado):
— No seáis comerciales, por favor. Estoy creando un ensayo sobre la influencia del periquito vietnamita en el movimiento indie.
J:
— ¿El periquito qué? A ver, U, lo tuyo ya es pasarse. Ni los náhuatls entienden tus movidas.
C (sarcástico):
— Claro que no lo entienden, J. Pero tú tampoco entendiste el menú del restaurante ayer. ¿Te acuerdas de lo de “bonitas piernas, a qué hora abren”? Qué vergüenza.
J:
— No te pases, C. Al menos no vomité en el coche de mi viejo.
Silencio incómodo.
Escena 2: El bar de siempre, “El Hannover”.
Los tres están sentados en la barra. J bebe vodka con cerveza porque es barato, U se pide una infusión ecológica de jengibre, y C pide un gintonic, porque según él, “es la bebida de los que saben calcular probabilidades”.
J:
— Tíos, tengo una idea. Hay que hacer algo para romper con la monotonía. ¡Montemos un negocio!
C (arqueando una ceja):
— ¿Negocio? J, tu idea de negocio es vender palmeritas de chocolate puerta a puerta.
U (irónico):
— ¿O qué tal un restaurante temático? Pero que solo sirva platos a base de quinoa. ¿Demasiado comercial para ti, J?
J:
— No sé, U, pero prefiero vender quinoa que pasarme 8 horas leyendo a Dostoyevski y pensando que soy especial.
C:
— A ver, dejad de dar vueltas. Si hacemos algo, será algo serio. Algo calculado. Montemos un club de póker. Yo manejo las probabilidades, U pone la imagen intelectual, y tú, J, eres el anzuelo perfecto: nadie te tomará en serio.
J:
— C, algún día me respetarás. El día que deje de pedir pizza prosciutto… o cuando pierdas en póker contra un principiante.
Escena 3: El club clandestino de póker.
Han montado un club en el piso. Las mesas están llenas de jugadores principiantes, atraídos por la promesa de “diversión sin compromiso”. U lleva un delantal pachamamesco mientras reparte té de jazmín, J anima a todos a apostar más, y C está concentrado, manejando las apuestas como si fuera el villano de una película de James Bond.
J (a un cliente):
— Venga, tío, apuesta. El que perdona murió en la cruz, y tú no estás aquí para rezar.
C (susurrando a U):
— Este negocio tiene potencial, pero J tiene que dejar de hablar como un cuñado.
U:
— Al menos está atrayendo gente. Eso sí, como esto se vuelva demasiado comercial, yo me largo.
De repente, un tipo extraño entra en el club. Es Paco Luque, su antiguo profesor de Matemáticas y Física.
Paco Luque:
— Vaya, vaya. Así que aquí es donde terminan mis exalumnos. J vendiendo humo, C tramando estrategias, y U… bueno, haciendo lo que sea que hagas tú. ¿Cómo os va con los “datos crudos”?
U (nervioso):
— ¡Son datos brutos, Paco! ¡Brutos!
J (intentando cambiar de tema):
— Bueno, profe, ¿una partidita? Si pierde, paga la pizza prosciutto para todos.
Paco Luque (sonriendo):
— Acepto, pero si gano, quiero una exposición sobre por qué las gambas no se descabezan en un club de póker.
Escena final: El piso.
J está emocionado porque ganaron suficiente dinero para comprar más Dinosaurus. U está indignado porque ahora el club tiene una máquina de pinball, que él considera demasiado comercial. C, mientras tanto, planea cómo expandir el negocio.
C (a la cámara, rompiendo la cuarta pared):
— Esto no es el final. Esto es solo el principio.
Corte a negro.