"La conjura de los necios", de John Kennedy Toole

«Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede identificársele por este signo: todos los necios conjuran contra él».
El prólogo de la edición que me he leído cuenta cómo el primer editor de la obra, un profesor de una universidad random, se topó con el libro. Al parecer, una mujer de 50 años no dejaba de insistirle con que se leyera la novela que había escrito su hijo, que era muy buena y que merecía la pena publicarla. A lo que el profesor le dijo muchas veces que no, que no tenía tiempo, y que eso decían todas las madres. Además, se enteró de que el autor se había suicidado un par de años después de terminar el manuscrito, puesto que nadie se lo publicaba. Al final, por suerte, el profesor este le dio chanse, y menos mal. Hubiera sido una pena dejar a Ignatius J. Reilly en la sombra.
Ignatius J. Reilly es el protagonista de esta obra: un tío gordo, bigotudo, enfermizo, hipocondríaco, de treinta años, desempleado, nini, pedante, idealista… No diré más de él. Bastaría, en verdad, con decir que es un nerdi, un nerdi por antonomasia, que ser un nerdi engloba toda su identidad: ese es Ignatius. Es uno de los mejores personajes que he leído en una novela. Muchos lo comparan con el Quijote…
En fin. El libro va de las desventuras de este tío, que vive con su madre, cuando esta le obliga a buscarse un trabajo para pagar los gastos de un cierto accidente. Ignatius, sin embargo, no está preparado para la vida laboral —y, en general, cualquier vida fuera de su cuarto—, así que las consecuencias de esta tentativa dan pie a los escenarios más graciosos que se puedan imaginar. Tira los documentos a la basura cuando le piden que los archive, se come las salchichas que le mandan vender, etc.

Pero además de Ignatius, que obviamente se lleva el oro, el libro cuenta con muchos personajes dignos de analizar, cada cual más ridículo. Las historias que siguen a unos y a otros son verdaderas gemas. Ahí te das cuenta del daño que le hace la sociedad al nerdi, y el nerdi a la sociedad.
Pero bueno, no le voy a dorar la píldora más. El libro es una pasada y muy divertido pero también tiene cosas malas. Lo primero es que a veces se vuelve demasiado estrafalario, tanto, que se empieza a ver que algunas cosas eran simplemente fetiches extraños del autor y como que te echan un poco para atrás. Hay algunas partes que se podrían haber ahorrado, pero, bueno, la verdad es que uno no se aburre en ningún momento, que es lo importante.
Así con todo, La Conjura de los Necios es una de las novelas más originales que he leído. Te quedas loco en algunas partes. Para mí, se ha sentido como una obra de teatro, de estas medievales, en las que los campesinos iban allí nada más que para reirse de los personajes y lanzarles tomates.
NOTA FINAL: 8.2/10
