Jueves 20 — La odisea de Deutsche Bahn
El viaje comenzó como comienzan prácticamente todos los viajes en Alemania: sin confiar en Deutsche Bahn.
Salí con aproximadamente una hora de antelación, porque después de tantos años uno aprende que confiar en DB es como confiar en que un político cumpla una promesa: técnicamente es posible, pero estadísticamente eres un imbécil si lo haces. Para mi sorpresa, llegué puntual a la estación y allí me quedé esperando tranquilamente.
Mi amigo Cusa, sin embargo, no tuvo tanta suerte. Su tren sufrió un retraso y terminó perdiendo el tren que teníamos que coger. Parecía que el viaje empezaba con un pequeño desastre, pero entonces ocurrió uno de esos milagros que Deutsche Bahn concede aproximadamente una vez cada eclipse solar: nuestro tren también se retrasó unos 20 minutos. Gracias a ese retraso, Cusa tuvo tiempo de realizar una auténtica odisea ferroviaria y consiguió llegar a tiempo para subirse al tren.
CusaEso fue una locura, aún no me lo creo. Viva DB y viva el PSOE
Una vez reunidos, pudimos continuar nuestro viaje hacia Bayreuth. Durante el trayecto ocurrió probablemente la escena más memorable del viaje: vimos cómo se llevaban a un hombre negro del tren por no tener billete. No sé qué esperaba exactamente que ocurriera después de viajar gratis, pero desde luego el hombre no tuvo la misma suerte que Cusa con los retrasos de DB. 😂
CusaPara sesa lo más memorable del viaje es el pan de cada día en los tranvías de Duisburg, wtf?
Viernes 21 — Primer contacto con Bayreuth
Llegamos a Bayreuth de madrugada, donde nos esperaba nuestro tercer integrante de la expedición, Hugo, que vino a recogernos y nos llevó hasta su casa. La primera noche empezó con una desgracia personal bastante importante: no me dejaron dormir hasta las tres de la mañana porque mis queridos compañeros decidieron que, evidentemente, hablar durante horas era mucho más importante que dejar descansar a una persona que acababa de hacer un viaje.
CusaHaberte traido unos cascos, máquina
Por si fuera poco, nos levantamos a eso de las 6:30 de la mañana. Después de desayunar algo, comenzamos el día con una actividad fundamental para cualquier viaje universitario: ir al supermercado a comprar comida y cerveza. Las prioridades estaban claras. Después de comer, salimos a descubrir Bayreuth. Nuestro guía particular nos enseñó diferentes lugares interesantes de la ciudad y, aunque hay que reconocer que hizo un buen trabajo enseñándonos sitios bastante chulos, había un pequeño problema: no se había preparado el texto del free tour. Aun así, mereció bastante la pena. Bueno… casi todo.
CusaEl guía U tenía sus carencias, pero se le perdona
Llegó el momento de visitar la Ópera de Bayreuth y allí tuvimos una experiencia que solo puede describirse como un atraco a mano armada con entrada incluida. El precio (8€) nos pareció un robo considerable para lo que ofrecía. Eso sí, tengo que admitir una cosa: la chorrada de los olores estaba god. 😂
CusaMe esperaba la ópera de Viena y nos encontramos un chamizo de pladur del siglo XVIII

Por la tarde y noche tocó relajarse después de todo el día: cerveza, cartas, risas y conversaciones. Básicamente, la programación cultural de tres universitarios después de haber gastado dinero en un museo que probablemente todavía nos debe una explicación.

Cusa8€ son casi 18 bolsas de nachos, sesa aún se está recuperando del impacto
Sábado 22 — Bamberg y la Rauchbier
El sábado llegó probablemente uno de los mejores días del viaje: visita a Bamberg. Aquí nuestro guía se sacó literalmente la polla. A pesar de que era su primera vez haciendo el recorrido, nos preparó una visita bastante completa y consiguió enseñarnos algunos de los lugares más interesantes de la ciudad. Bamberg nos dejó varias imágenes memorables, especialmente el mirador, el casco antiguo y, por supuesto, la Rauchbier. La cerveza ahumada fue una experiencia bastante particular. No es precisamente una cerveza que uno pruebe y piense inmediatamente “quiero llenar una piscina con esto”, pero forma parte de la experiencia y había que probarla.
CusaPues a mí me gustó bastante sesa
También hubo una pequeña crítica gastronómica. La carne que comí tenía un sabor bastante parecido al de una salchicha. Estaba buena, eso no se puede negar, pero personalmente no soy el mayor fan de ese sabor.
¿Volvería a comerla? Sí.
¿La pediría todos los días? Tampoco nos flipemos.
CusaNo me jodas sesa, estaba impresionante el bocata de Leberkäse
En general, Bamberg fue probablemente la visita estrella del viaje, tanto por la ciudad como por el recorrido que hicimos y por el ambiente del día.

CusaConcuerdo
Domingo 23 — Vapor, ingeniería y un parque bastante meh

El domingo tocó una visita bastante diferente: el museo de los trenes de vapor. Y aquí no hay mucho que discutir: 100 % recomendable. Aunque había que pagar entrada, la visita mereció completamente la pena. Resultaba bastante impresionante observar máquinas creadas hace aproximadamente dos siglos y pensar en la capacidad que tuvo el ser humano para construir semejantes monstruos capaces de desplazarse por sí mismos. Viendo esas locomotoras se entiende perfectamente que la llegada del ferrocarril supusiera una auténtica revolución.

CusaSueño reparador de U en el tren. El csm nos levantaba a las 6 o 7:00 AM todos los días
Después de la visita al museo fuimos a un parque. Y bueno… El parque estaba ahí. No fue precisamente el momento culminante del viaje. Si te sobra tiempo, puede estar bien acercarse, pero teniendo que elegir entre eso y hacer alguna ruta, visitar otro pueblo o descubrir algún lugar interesante de los alrededores, probablemente habría elegido cualquier otra opción. Un día bastante más tranquilo que los anteriores, pero con un museo que por sí solo hizo que mereciera la pena.





Lunes 24 — Luisenburg y nuestro pequeño Camino de Mordor
El lunes comenzó con una pequeña modificación en el grupo. Cusa tenía que irse temprano a Austria para una entrevista de trabajo, así que durante buena parte del día nos quedamos solamente Hugo y yo.
CusaMe metí 6h de ida y 7h de vuelta a Landeck, en el Tirol austríaco. El plan tenía sus fisuras pero sólo se vive una vez, hay que echarle cojones. La experiencia fue increíble y el Tirol es precioso, quiero volver: ya sea con la chamba o de vacaciones.



Ugo BugoComiendo como un marqués. Y luego café y cigarro.

Por la mañana salimos a correr y aprovechamos para visitar el campus universitario, situado a unos cuatro kilómetros. Después de la carrera tocó realizar una parada estratégica para comprar comida y la cena. Porque sí, después de correr también hay que comer. No somos animales.
A eso de las 11:00 nos subimos al tren rumbo al Monumento Natural Nacional del Luisenburg-Felsenlabyrinth, donde pasaríamos el resto del día. La entrada era de pago, pero esta vez no hubo sensación de atraco. El lugar era sencillamente espectacular. La ruta duraba aproximadamente dos horas y atravesaba un auténtico laberinto de enormes formaciones rocosas, pequeñas cuevas y pasadizos hasta llegar a la parte superior de la colina. Una vez arriba, nos esperaba un mirador con una cruz gigante desde donde se podía contemplar todo el paisaje. Y entonces ocurrió uno de los momentos más importantes de mi carrera como aventurero: encontré un palo gigante. Naturalmente, no podía dejar pasar semejante oportunidad. Me hice una foto con él haciendo referencia a Gandalf. Porque si encuentras un palo gigante en medio de un bosque alemán y no haces una foto fingiendo ser Gandalf, ¿para qué coño has ido?





Ugo BugoSesa mirando apartamentos para independizarse
Durante el camino de vuelta conocimos a un matrimonio alemán bastante peculiar. Sabían algo de español porque habían vivido durante diez años en un país de Latinoamérica y, por aquel entonces, vivían en África. Además, eran testigos de Jehová, así que la conversación tuvo una combinación bastante curiosa de idiomas, viajes y religión. Cuando finalmente regresamos a casa coincidimos con el compañero de piso de Hugo, un hombre autista pero bastante sociable, y acabamos pasando la tarde-noche bebiendo cerveza y jugando a las cartas.
Finalmente, Cusa regresó a casa y volvimos a estar los tres juntos. Fue un día bastante top, aunque personalmente lo colocaría ligeramente por debajo de Bamberg.
CusaCusa no estaba: DÍA IMPRESIONANTE!!
Martes 25 — Nürnberg y el final de la expedición
Llegó el último día. Nos levantamos y nos dirigimos a la estación para coger un autobús hacia Nürnberg, ya que nuestro tren de vuelta salía a las 14:59. Durante el trayecto en autobús tuve una conversación bastante curiosa con una mujer muy maja con la que estuve charlando prácticamente durante todo el camino. Una de esas interacciones espontáneas que aparecen cuando viajas y que hacen que el trayecto sea bastante más entretenido.
Una vez en Nürnberg, tocaba aprovechar las pocas horas que teníamos. Visitamos las tres iglesias importantes de la ciudad, pasamos por la tienda de LEGO —porque aparentemente uno puede estar haciendo turismo histórico y aun así acabar mirando piezas de plástico — y finalmente fuimos hacia la fortaleza. Allí visitamos la torre y el famoso pozo, además de subir hasta lo alto para contemplar las vistas de la ciudad. Con el tiempo encima, regresamos finalmente a la estación. A las 14:59 nos subimos al tren y llegó el momento de separarnos de Hugo. Cusa y yo pusimos rumbo hacia Köln, mientras Hugo se quedaba atrás. Y así terminaba nuestra pequeña expedición por Bayreuth, Bamberg, Nürnberg y los alrededores.
Aunque, técnicamente… eso ya es otra historia.
CusaBuena review sesa, para la próxima intenta que no te escriba todo ChatGPT
CusaPor mi parte he de decir que fue un gran viaje, sobre todo por ver de primera mano como le iba al U. Además me vino de puta madre para ir a la entrevista de la chamba.
