
el maquiavélico mini-hombre
Cusalo, o C para los amigos (se pronuncia ‘CU’), es un individuo de tamaño de bosillo pero peligrosamente eficiente. A simple vista parece inofensivo, casi entrañable, pero lo cierto es que C es una mente maquinando 24/7, afilada por años de agravios por su estatura y por su sueño secreto: la dominación mundial.
Su plato favorito es el arroz a la cubana, no por falta de paladar, sino porque para C, menos es más. Con tomate, huevo y plátano frito, C te construye un imperio.
C olvida, pero no perdona. Guarda agravios como quien colecciona estampitas, esperando el momento exacto para devolvértelo con intereses. Vive desconectado del mundo moderno, como un monje medieval con Wi-Fi, y cree que TikTok y el Anime es una prueba de que el mundo merece caer.
En resumen:
C no grita, susurra.
No ataca, planea.
No folla, se masturba.
Y cuando te des cuenta, ya es demasiado tarde. La máquina de la lógica. Si hay una forma óptima de hacer algo, la encontrará, la criticará y luego te dirá que eres un inútil por no haberlo visto antes.
U en Gladbach
Capítulo 0
El miércoles me pillé un ISE (AVE alemán) y me piré a ver al cusalillo en su nuevo cuartel de operaciones: Mönchengladbach (MG pa los colegas). El trayecto, la verdad, fue muy bueno. Los trenes todos a su hora y sin problemas. Lo único es que había en el regional una chinita al lado hablando con su familia o algo a viva voz. Qué trola.
Aproveché el tiempo (lo malgasté) en hacer puzzles de ajedrez. Llegué a 2000 de elo de puzzles en Lichess.
Importante es que llevaba dos (2️⃣) obsequios: un browni con todas las de la ley que hice el día de antes y una botella de vino que me pillé en una enoteca al lado de mi keli. Solo lo mejor para cusa.
Capítulo 1: MG
Cusa me estaba esperando en la estación de MG. Ya desde lejos, y sin llevar las gafas, reconocí su silueta y me dio alegría ver al cusalillo. Qué maestro.
Nos paramos en el Macdonal a comer. De paso pude apreciar MG en todo su esplendor.
De camino a su casa nos paramos en el lidl porque quería comprar helado de vainilla para comerlo junto al browni, como hacen los americanos. Total, que como tiesos que somos, compramos el más industrial que había: dos kilakos de helado más duro que un cuerno. El táper era enorme.
Tan enorme, de hecho, que cuando llegamos a CUSA HQ nos damos cuenta de que no cabe en el fakin congelador. Qué troleo. Al final lo sacamos con una cuchara y lo metimos en dos táperes.
La casa Cusa (Cusa Casa) está muy bien. Vive como un rey. Lo único loco de su casa es que solo tiene un lavabo y ahí tiene que lavar los platos y todo. Además, todo está dispuesto muy cusesco. No sé cómo explicarlo, pero es asin.
Por la tarde vino el Sesa. Compramos nachos para recordar los viejos tiempos y nos comimos la mitad del browni con su correspondiente helado. Muy bueno.
También abrimos el vinito y la verdad es que estaba bastante bien. El trol de la enoteca le supo.

Con Sesa jugamos al Brotato y a las cartas, al julepe. Todo eso mientras nos alcoholizábamos y nos zampábamos sendas pipsas como gordos.
Capítulo 2: Los Electrotroles
Dormí en la cama de Cusa (no homo) y me desperté como una hora antes que él. Me puse a leer los relatos de Asimov que me recomendó y empecé con uno que estaba bastante chulo, de un robos que se vuelve majara con la religión.
Cuando despertó Cusa desayunamos una fakin tortilla entre los dos, con un poco de pan.
Después Cusa me dijo que iríamos a un museo, que no me podía decir de qué. Yo le dije que okei y salimos de CUSA HQ.
Resultó ser que el museo era de Star Wars.
Digo: ok. Pero no me he traído las gafas.
Fallo mío.
Nos damos la vuelta para recogerlas y, por el camino, miro en internet el precio. 14 bolos. Duis mío. Ahi no se si cusa se dio cuenta pero los ojos me saltaron como Bugs buny.
Estuve todo el camino de vuelta intentando disuadir al Cusa, pero se mantenía férreo en su posición: me iba a invitar.

No sois conscientes de la tabarra que me dio por 14€ de mierda, que ni siquiera iba a pagar él. Como maniobra de sabotaje, intentó convencerme de ir a un Minigolf que estaba a tomar por culo (y que encima era más caro). Yo ya conozco al U (y su tacañería extrema) y simplemente sudé.
Al final fuimos y estuvo muy chulo. Adjunto foto.




Luego nos fuimos a Duisburg, que habíamos quedado con los compas de la carrera. Estuvo bien verlos, la verdad. Sobre todo al Kumar, que, por cierto, es el único aparte de nosotros que ha terminado la carrera. Los demás van pisando güevos, los troles.
Jugamos al impostor y eso, y comimos pipsa otra vez y snacks indios rarísimos. Muy bueno.
Después nos regresamos a MG y los trenes nos trolearon (meramente un presagio del día siguiente) y tardamos como una hora en llegar a CUSA HQ.
Capítulo 3: Casa Sesa
Al despertarnos, devoramos entre los dos, como gordos, el resto del browni. Qué bueno estaba.
De camino a Casa Sesa sentí la ineludible llamada de la chamba. Ole. Busqué chamba y encontré… una chamba. Duro.
Llamé a mi familia para contarles las nuevas noticias y le dejé caer al Cusa que les invitaría a cenar algo.
El Cusa, conociendo mi cicatería, planeó lo que me tendría nervioso todo el día: la idea de comer en un POL POT (sitio chino).
Todo el día me estuvieron comiendo la cabeza para que preparase, al menos, SIEN (1️⃣0️⃣0️⃣) bolos.
Qué troleo.
Fuimos al Neto a comprar carnaca para la barbacoa y también algo de cerveza. En esto último, unas random que estaban al 30 por ciento nos llamaron y no pudimos resistir su hechizo. Las compramos sin mirar ni de qué marca eran.
A mala hora nos dimos cuenta, como diez minutos después, de que no tenían alcohol.
Papeada catastrófica.
Si no llega a ser por mí los troles no se dan la vuelta. Menos mal que insistí y las llevamos para devolverlas. A la gorda de la cajera no le hizo mucha gracia pero bueno…
En casa de Sesa vi a Cusa borracho. Qué locura. Esto no me pasaba desde hace mucho tiempo.
Bebimos lo justo para no ponernos como para no disfrutar. También les enseñé algunas biches de Bayreuth y se pusieron ferales. Pero les dije que tuvieran cuidado, que eran malvadas.
Comimos barbacoa y Sesa estuvo todo el tiempo dándome la chapa con que él había pagado la comida y que no sé qué, que aceptara lo de invitarlos a una cena de SIEN (1️⃣0️⃣0️⃣) bolos. Le dije q ok, pero en verdad estaba cagado todavía.
Nos quisimos meter en la sauna, pero el pa de Sesa no nos dejó. Dijo que estaba húmeda (??) o algo. No sé. Está duro y el Sesa con su pa tiene sero (0️⃣) posibilidades de negociación.

U, lo que pasó es que le explotó una válvula de agua y se inundó un poco una parte del sótano
En fin. Nos bañamos en la piscina, que está genial.

Cómo vive el Sesa.
Capítulo 3½: Düsseldorf
Entonces nos fuimos a Duss para preparar mi sablada.
Sesa nos convenció para que dejásemos las cosas en su casa para poder salir a algún lado después, que nos las devolvería al día siguiente, y nosotros, tontamente, aceptamos. Esto resultaría ser nefasto más tarde.
La comida bien. Eso está bastante chulo, pero, en fin, me parece una pijada y una estrategia de los chinos para que te cocines tú tu propia comida. Además lo pedias todo por una tablet. Literalmente los trabajadores estaban de adorno. Putos chinos.

Pero la verdad es que estaba muy bueno todo. Eso sí.
Al final me cobraron 70 ñapos, que es dinero, pero bueno. Como me estuvieron metiendo miedo todo el día me esperaba más, así que me pareció razonable.

U, a estas alturas de la vida no sabes q Sesa es un dramático?
Luego, como se podrá imaginar, con la barriga llena y más sobrios que un cura en un entierro, a Cusa y a mí se nos quitaron las ganas de hacer algo como no fuera irnos a su casa a jugar al Brotato.
Sesa, como también se podrá imaginar, se ardió.
Nos dijo que como no fuésemos a algún garito, que mañana no nos traía las cosas de vuelta.
Chantaje, porque ahí tenía mi libro electrónico.
Por esto le damos una chanse y entramos a un garito, pero yo tenía sero ganas y la verdad me apetecía sero.
Acabamos yéndonos en dies minutos, para el disgusto y la impotencia de sesa. Ya le dije yo que de donde no hay no se puede sacar.
Qué duro.
Sesa siguió con su amenaza de dejarnos sin cosas, así que Cusa dijo de ir a su casa entonces a recogerlas.
Eso hicimos.
Dejamos entonces a Sesa en Krefeld con la solemne promesa de hacerse una manuela para liberar la tensión y nos dispusimos a pillar un tren de vuelta a MG.
Pero los vientos del sino y de DB no soplarían a nuestro favor: no había fakin trenes.
Estuvimos rondando la estación como hobos desesperados a las doce de la noche.
Llegamos a las dos a CUSA HQ con un sueño del carajo.
Capítulo 4: Día del Brotato
Sin nada que hacer, hijos de su chingada madre.
Pasamos el día jugando a jueguitos y viendo vídeos de NEGROGAYMER.
Nos dimos un paseo y nos encontramos un Monopoly grati en la calle.
Qué bueno.
También intentamos buscarle nueva chamba al Cusa.
Epílogo
Qué bien me lo pasé y qué maestro es Cusa.
A ver cuándo lo veo de nuevo.
Ya sabe que en Bayreuth tiene siempre un hogar.
En fin.
Qué difícil es escribir en el móvil.
Le daré esto a Chat para que lo corri
Canción oficial del viaje
Increíble completamente, bendito Internet
C en la ciudad del pecado
Un día en la vida de J
J, en un arranque de generosidad que todavía investiga la Guardia Civil, invitó al cusalónido a Belmez. Como Cusa no tenía nada especialmente interesante que hacer (aparte de hincharse a torrijas) aceptó con el clásico sticker de “okei”.

El Jose le dijo a Cusa que estuviera a las 8:30 en el Rectorado. DOS (2) veces. Pero el cusalillo que es más cabezón que un melón, no se enteró y se plantó allí a las 8:00, al que madruga Dios le ayuda supongo.
Indirectamente hizo un servicio a la comunidad, porque solo gracias a su llamada de coordinación, J se levantó de la cama. El trolaco llegó a las 6AM de Zaragoza y aprovechó esas 2 horas para dormir un poco.
Llegamos a Belmez y el josumatorio me suelta que tiene clase. Que si quiero ir. Cusa, en su tónica de darle “okei” a todo, le da okei.
La clase no estaba mal, aunque se la sudaba a todo el mundo con la fuerza de un pantano desembalsando. Los únicos que atendimos fuimos yo —alumno modélico, príncipe de la virtud— y Óscar, un personaje del que ya nos había hablado J. Yo no me imaginaba que estuviese tan reventado de la vida: le faltaban piezas dentales, olía a tabaco y parecía haber tirado la toalla en todo menos en perseguir su sueño de ser universitario. Vamos, un GANADOR con todas las letras.
Por lo menos aprendí algo: ya sé pasar de latitud y longitud a coordenadas cartesianas en un mapa de España. Toma ya. De Belmez al cielo, del abismo a cartesianas.
La clase fue más larga que un día sin pan y más densa que las lentejas del cusa. Empezaba a las 10, eran como tres horas de presentación y luego había una práctica/ejercicio. A mi juicio, con 45 minutos de lectura y 1,25 horas de ejercicio aquello iba más que servido, pero la universidad pública tiene esa manía tan suya de confundir duración con profundidad.
El ejercicio era después de comer. Yo hice pellas. Si me quedaba un poco más me convertiría en Don Gerhard Mercator, cartógrafo y comerciante ilustre e hijo pródigo de Duisburg (/tags/duisburg). No, gracias. Prefiero ser un cusalillo feliz que un cartógrafo amargado.
La comida
En principio íbamos a ir al Gran Bar, templo ya conocido por los cumstadísticos, santuario de fritanga y redención, pero el único compañero de carrera de J persuadió al josecillo para ir al Asador Restaurante Crespo.
Escúchame: no he visto un camarero con más parsimonia en mi vida. Aquel hombre no trabajaba, simplemente vivía el momento al máximo sin hacer absolutamente nada. No nos trajo las bebidas a la mesa, nos puso unos vasos con tanta cal que les echabas agua y se convertían en leche de la COVAP, y encima tuvimos que ir nosotros a pedir la carta. Faltó que nos dijera dónde estaba la cocina para hacernos el solomillo nosotros mismos.
Yo pedí solomillo de cerdo a las brasas y estaba muy bueno, las cosas como son. Jose pidió carrillada y no estaba muy allá. Correcta, pero sablada.
La verdad es que el sitio me decepcionó. Me da mucho coraje la típica parsimonia del camarero cordobés: esa mezcla entre “ahora voy”, “no tengo prisa” y “si te mueres, te cobro igualmente”.
“El que espera desespera, pero el camarero de Córdoba ni se entera”, Rosalía de los Gazules.
La siesta
Como ya avancé me dio pereza quedarme a la práctica y me volví a casa, donde me recibió el alemán psicópata. Estuve hablando un ratillo con él en alemán y me sorprendió que al psicópata le costara tanto hablar en alemán. El hombre me lo agradeció, porque en Belmez no tiene nadie con quien practicar. Normal: en Belmez lo internacional se basa en ser panchito o moro: el sota, caballo y rey.
Luego me puse a escribir durante el resto de la tarde, porque tengo el examen del C1 en una semana.
Solo interrumpí mi descanso con vídeos de Agarthan Math, porque uno no puede regenerar el alma sin matemáticas subterráneas y esquizofrenia pitagórica.
La tarde
Cuando Jose volvió, sobre las 6, decidimos ir al centro neurálgico del ocio belmezano: el Bar Plaza. Allí me pedí la cerveza más pequeña que me han puesto nunca: 200 mL. Eso no era una cerveza, era una muestra gratuita. Un chupito con espuma. Una caña de Playmobil.
En cualquier caso, el enclave cumplía su función antropológica: mirar pasar la vida mientras el pueblo entero parece suspendido entre 1987 y un single de Camela.
La mejor lasaña de todos los tiempos
Por fin llegó el momento que todo el mundo estaba esperando: probar la famosa lasaña del alemán psicópata.
Yo ayudé rallando tres zanahorias, aunque lo hice al revés y tardé un montón. Una actuación lamentable, impropia de un hombre alfabetizado. Ahí comprendí que mi destino no está en la cocina sino en la crítica destructiva.
La lasaña estaba realmente muy buena. Tener obesidad mórbida definitivamente te sube las skills culinarias. Hay gente que aprende en Le Cordon Bleu; otros aprenden porque su cuerpo les exige excelencia en cada capa de bechamel. En cualquier caso, el fanegas le sabe a la cocina. Mazazo.
La peli: El Graduado
Después de cenar vimos la película para la que Cusa tanta expectación había creado: El Graduado. No me voy a exceder aquí porque hice review, pero adelanto que Jose se ardió de sobremanera.
Un nuevo día
Nos levantamos, fuimos a comer churros y J me acompañó a la parada del autobús a Córdoba.
The dream is over.
Belmez quedaba atrás, como quedan atrás los amores de verano, las prácticas de topografía y las promesas de “mañana estudio”. Cusa partía de la ciudad del pecado con el estómago lleno, el alma confusa y una ligera sospecha de haber vivido una experiencia surrealista en las profundidades del Valle del Guadiato.
Conclusión
Me encuentro ahora mismo en el autobús a Córdoba escribiendo esto, que es como se escriben las grandes crónicas: con sueño, con traqueteo y con dos señoras hablando de sus nietos.
Me sorprendió mucho que J, llevando más de tres años en Belmez, tratara de pagar en todos sitios con tarjeta. Creo que de las cuatro o cinco veces que lo intentó, no pudo pagar nunca: o tenían datáfono pero no iba la conexión, o Cusa era más rápido, o directamente no tenían.
En cada interacción J perdía aura a ojos vista, mientras C pagaba en efectivo diciendo:
“Esto no falla.”
Y claro, ahí no hay debate posible. Me duele decirlo, pero aquí J quedó muy nerdi. No se puede ir sin efectivo por Belmez, trol. Eso es como ir a una comunión sin hambre o a ver Valquiria sin el DNI electrónico.
No lo mencioné antes, pero las patatas Moyano parece ser que vienen de Ucrania. Pedimos dos bolsas y nos costó la friolera de 5 euros. Cinco euros. Por patatas. Ni que las hubiera pelado Zelenski con lágrimas de cosaco.
Además, le cambiaron la puta receta a las patatas de ajo. Ya no saben a nada. Otra tradición que muere, otro pilar de España que se derrumba, otra prueba de que el progreso consiste en empeorar lo que ya funcionaba.
En resumen: Belmez nos recibió, nos alimentó, nos cobró en efectivo y nos devolvió cambiados. J perdió aura, C ganó narrativa, el alemán psicópata cocinó y las patatas Moyano confirmaron que el pasado SÍ fue mejor.
el maquiavélico mini-hombre
Yo, Robot (el libro)

El gigante de hierro es unrelated, pero la portada original no me gustaba.
Algo que tampoco tiene mucho que ver con el “libro” es la película de Will Smith, que es una adaptación muy libre.
Ni es un libro
Realmente, Yo Robot es una colección de relatos cortos, chapuceramente unidos entre sí, que giran en torno a la figura de los robots y los desafíos éticos y morales que plantean.
Para mí esto es una genialidad, porque cada relato es como una pequeña historia independiente, pero al mismo tiempo, todos están conectados por un hilo conductor que los une y les da sentido. Luego leí que Asimov lo escribió para una revista de ciencia ficción por fascículos, lo que explica su formato.
Ni es ciencia ficción
“Yo, Robot” es considerado por la crítica como uno de los libros fundamentales de la ciencia ficción, sin embargo yo no podría estar más en desacuerdo.
Este libro ni es fantasía ni es ficción, Asimov no se inventa nada; sino que deduce racionalmente el futuro de la humanidad y es capaz de predecir con una precisión asombrosa cómo serán los robots y cómo interactuarán con los humanos. Y el tío dio en el clavo, casi todas las ideas que Asimov presenta en el libro se han convertido en realidad, como la inteligencia artificial, la robótica y la ética de la tecnología.
Ni el autor es ruso
Isaac Asimov nació en Rusia, pero sus padres se marcharon a EEUU tras la revolución rusa, mucho antes de que él pudiese hablar. Se crió en Estados Unidos y ya en una edad muy temprana se interesó por la escritura y la ciencia. De· hecho, es uno de los escritores más prolíficos de la historia, con más de 500 libros publicados en su vida, lo cual es una puta barbaridad.
Y no solo se limitó a escribir sobre robots, sino que también abordó temas como la psicología, la historia y la religión. Su obra ha tenido un impacto brutal en la cultura popular y ha inspirado a una generación de escritores y científicos.
A mí lo que me animó a leer el libro fue el álbum de Alan Parsons “I Robot”, que no tiene nada que ver con el libro, fuck it
Nota: 9.3
el maquiavélico mini-hombre
El Graduado
Te voy a decir una palabra: PLÁSTICOS

Sinopsis
La película nos cuenta la vida de Ben, un nerdi de familia de rancio abolengo que vuelve a casa justo tras graduarse en una prestigiosa universidad estadounidense. El chaval llega con su título, su cara de empanao y más perdido que el barco del arroz.
Y entonces aparece la señora Robinson, una señora de esas que no seducen: te hacen una OPA hostil sobre la voluntad. Una vieja gloria con más peligro que un mono con 2 pistolas, que decide convertir al protagonista en su proyecto de verano. A partir de ahí, Ben pasa de recién graduado confundido a juguete roto con carnet joven.
Opinión
Esta película es como la primera paja: al principio no entiendes muy bien qué está pasando, pero cuando acaba te quedas mirando al techo replanteándote tu sitio en el universo.
Lo curioso de “El graduado” es que empieza como una peli muy fina, muy contenida, muy de “vamos a hablar de la alienación juvenil en la América burguesa”, y luego, más o menos en el Ecuador del metraje, empeiza a desfasar muy basto. Lo que parecía una historia cuidadosamente construida se convierte en un mal viaje de setas, pero con corbata, piscina y líos de mantas de por medio.
Además, la peli va básicamente de la bajada a los infiernos de un trol bastante cumstadístico . Es unsettling, como dirían los americhangos, que tienen una palabra elegante para todo porque decir “esto da mal rollo, picha” les debe parecer poco académico.
Paso ahora con los puntos positivos, porque tampoco vamos a venir aquí solo a escupir bilis, aunque ganas no faltan.
Las actuaciones
Ben está interpretado por Dustin Hoffman, que aquí tiene una cara constante de “me han metido en la vida adulta sin tutorial”. Se podría decir que es un Al Pacino de Hacendado, pero sería injusto, porque el tío se la saca. Tiene ese aire de hombre pequeño, nervioso, incómodo, con pinta de que le pides fuego y te responde con una crisis existencial.
La señora Robinson, por otra parte, está incluso mejor. Es puro veneno con un lingotazo en la mano. No necesita gritar ni hacer aspavientos: le basta con mirar para llegar al fondo de alma. Vaya mujerón, pillo vaginesil.
Y no digo más porque entramos en terreno spoiler, y tampoco es plan de reventarle la peli a los tres lectores con alma que queden en este vertedero digital.
Apunte: aunque en la película parece que Ben y la señora Robinson tienen una gran diferencia de edad, los actores sólo se llevan 7 años en la vida real. La magia del cine, supongo.
La fotografía
La fotografía es cojonuda. En general la peli tiene una imagen muy cuidada, pero los planos en la casa de la señora Robinson son directamente historia del cine. No hace falta decir nada más
La música
La banda sonora se compone únicamente por canciones de Simon & Garfunkel. La película abre con The Sound of Silence, y ya desde ahí sabes que esto va en serio.
Durante toda la peli suenan temazos, aunque en la segunda mitad se empiezan a repetir más que un chorizo de compango. Llega un punto en el que parece que Simon & Garfunkel están escondidos detrás de un seto esperando a que Ben haga cualquier tontería para meterle otra guitarra acústica.
Eso sí, por culpa de esta película me ha dado el venazo de meterme en la música de esta gente y madre mía. Paul Simon es un genio, pero lo que Dios le dio de talento se lo quitó de altura. Mide 10 centímetros menos que yo, lo cual implica que un Umpa Lumpa le funde al baloncesto.
La historia
Aquí estoy sesgado, porque me siento bastante identificado con el protagonista, al menos al principio de la película. No en lo de liarme con señoras Robinson, sino en esa sensación de terminar una etapa y no tener ni puñetera idea de qué hacer con tu vida.
Los problemas vitales de Ben están muy bien planteados: la incertidumbre, la presión social, el encajar en una vida que otros ya han diseñado por ti, el miedo a acabar siendo una pieza más del mueble familiar. La película trata todo eso con una lucidez bastante bestia. No te lo explica como si fueras tonto, aunque a veces el espectador medio lo merezca, sino que te lo deja ahí, flotando, como el olor a fritanga después de una feria.
La trama, además, es muy creativa. Rarísima, pero creativa. No he visto muchas películas parecidas. Empieza como drama generacional, se transforma en comedia incómoda, luego en romance tóxico, luego en persecución obsesiva y acaba en un final que parece escrito por alguien que llevaba tres cafés, dos divorcios y una deuda moral con la vida.
A día de hoy esta película estaría completamente funada, triturada y servida en stories de Instagram por pachamamicos y feministas por igual. Y aun así, precisamente por eso, tiene más interés. Porque es incómoda, contradictoria y extraña. Como la vida adulta, pero con mejor fotografía y música.
Conclusión
Aunque le haya comido bastante la polla, “El Graduado” no es perfecta, ni de coña. Pero tiene algo. Tiene aura. Tiene veneno. Tiene esa clase de películas que terminas y no sabes si te ha gustado mucho o si te ha dejado secuelas.
Justo al acabar pensé en ponerle un 7 o un 7,5, pero después de dejarla a barbecho, me ha acabado gustando mucho. No es solo una película sobre un chaval perdido. Es una película sobre ese momento horrible en el que te das cuenta de que la vida adulta no viene con instrucciones, que tus padres no tienen ni idea, que la sociedad te quiere colocar en una cinta transportadora y que tú, mientras tanto, solo quieres que alguien te diga qué cojones hacer.
Y eso, cumstateros, eso vale bastante.
Nota: 8.15/10
El viaje de Chulin
Antecedentes
Os pongo en situación, cumstateros.
Un colega del instituto, al que a partir de ahora llamaremos Chulin, se fue a Holanda a estudiar. La última noticia que yo tenía de él era que se había vuelto a España en plan año sabático.
Total, que en Navidades el Pedro me suelta que Chulin estaba de nuevo en Holanda, así que retomé contacto con él. Entre una cosa y otra, acabamos cuadrando que este finde me iba a pasar a visitarlo: sábado 21 de marzo por la tarde hasta el domingo, quedándome a dormir en su casa.

Lo bueno es que el trayecto es muy corto: una hora y veinte en tren desde Mönchengladbach a Eindhoven.
Lo malo es que la planificación, dio mucho que desear. Yo le pregunté al Chat qué coño se podía hacer en Eindhoven, pero la verdad, no me convenció una mierda de lo que me dijo. Y creedme cuando os digo que este detalle luego va a tener su aquel, porque aquí empieza a mascarse la tragedia.
Día 1
Llegada y cena
Bueno, el caso es que llego a Eindhoven sobre las seis y media de la tarde y allí estaba el Chulin esperándome, como un padre recogiendo a su hijo en la salida del CEIP Salvador Vinuesa.

Vamos a cenar al restaurante de Hot Pot de Eindhoven. Porque digo yo, coño, si alguien sabrá manejarse en este sitio será Chulin, que es chino, así yo sólo me tengo que preocupar de comer.
Total, que empezamos a pedir platos y se nos fue la mano. Empezamos a pedir cosas a tocomocho: que si carne por aquí, que si flor de loto por allá, que si kimchi también, que si venga otra ronda de bebida. Resultado: 45 pavos por barba, brutal. Pero una cosa te digo: como los dos curramos, pues nos lo pudimos permitir sin tener que pasar por la tienda de Rick de Empeños a lo Bestia. La gula nos poseyó, no hay más vuelta de hoja.
Durante la cena, Chulin me contó que hizo un año sabático en España, currando en uno de los restaurantes de su familia (tiene 3, Saboriental, Tokio (creo que es este) y La Casita de Xu). Pero ya está de vuelta en Holanda, estudiando en la universidad de Eindhoven, y me dijo que se había matriculado en un curso de “Urbanismo, Sostenibilidad y Energía" o algo así, la verdad es que mi cara era un poema, qué mierdas es eso??? A él tampoco le veía muy convencido, yo que sé. Y de sidejob estaba en el almacén del IKEA, que al parecer estaba bien.
En mitad de la cena, entre bocado y bocado, me suelta el Chulin así, full nonchalant, que si después quería fumar un porro de marihuana. Y yo ahí me quedé un momento pensando, maquiavelismo a tope. Al final llegué a la conclusión de que si no me lo fumaba con Don Chulin en ese momento, probablemente no lo probaría en la vida. Además, ni la maría es tan peligrosa ni tengo yo opciones fáciles de adquirirla por mi cuenta, así que pensé: bueno, Viva la Pepa, una vez y a correr.
Así que después de la comilona nos fuimos para su casa. Y oye, la casa estaba muy bien. Una de estas casas unifamiliares típicas de Holanda, con su jardincito y sus cositas, muy apañada, para gente no reventada de la vida. La compartía con otros 3 estudiantes y pagaba 400 euros al mes, que me parece tirado de precio, ahí lavan dinero negro seguro. Vamos, que por ese precio en normalmente te alquilan una caja de zapatos con humedad y un chamán tocando la flauta dulce.

Y ya allí fue cuando sacamos lo que no hace daño, la droga, los porros. Aunque, como me corrigió amablemente Mr. Chulin, aquello no eran “porros” así en genérico, sino “verdes”, porque llevaban solo maría. Todo natural.
Mi experiencia con la María
La verdad, yo pensaba que la cosa iba a ser bastante más duro, en plan viaje astral, contacto con el más allá o verme discutiendo con una farola cual es el mejor método de autenticación de Cl@ve. Pero qué va. Realmente no sentí tantísimo. A ver, me notaba raro, sí, pero nada de decir: “buah, chaval, he salido del videojuego”. Ni mucho menos.
Al fumar, lo que más loco me pasó fue que tosía como una Mobylette arrancando en cuesta. También es verdad que fumar maría así, sin filtro ni hostias, a cara de perro, entra duro, duro de cojones. Y ojo, que no fui yo solo: el Chulín también tosió lo suyo, o sea que no era una carencia técnica exclusiva mía, así que por esa parte estaba más tranquilo.
Ya una vez asentado el tema en el cuerpo, sinceramente, me notaba distinto, pero poco más. Era más bien una alteración suave, en plan que el mundo iba con otro ritmo, pero tú seguías siendo tú y no una versión menos sexy del Mickie Mouse empírico.
Rollo:
- las luces parecían muchísimo más intensas, como si de pronto hubieran subido el brillo de la vida al 200%
- tenía como un pequeño delay al moverme o al cambiar la perspectiva, como si mi cerebro llegara medio segundo después que mis ojos
- y todo iba como a cámara lenta, pero no en plan agobiante, sino bastante tranquilo, bastante chill
Eso sí, lo curioso es que, pese a ir un poco en modo NPC premium, podía hacer perfectamente todas mis funciones vitales. Andar, hablar, pensar, existir en sociedad, todo correcto. No estaba yo tirado en el suelo descubriendo los secretos del mercurio rojo ni intentando comunicarme con los ummitas de la cuarta dimensión. De hecho, el Chulin debía esperar que me convirtiera en el loco del fornite y al final me quedé con Cusa con dos 2L de cerveza en sangre.
Así que nada, con el porillo ya asentado en nuestros pulmones, nos pusimos a ver un episodio de El joven Sheldon. Dos notas recién fumados viendo al niño nerdi y luego, a dormir como dos marqueses del Ingreso Mínimo Vital. Una escena de una decadencia tranquila, de una paz rara, de una Europa que aún merece ser salvada.
Día 2
Un nuevo día, una nueva aventura
Nos levantamos con los rayos del sol dándonos en toda la cara a las 8:30 de la mañana, en plan despertar bucólico, como si fuéramos pastores de la serie Heidi en vez de dos notas que se habían pimplado unos verdes la noche anterior. Nos duchamos y nos fuimos al Lidl a por el desayuno. Punto curioso: en Holanda casi todo abre los domingos. Capitalismo sin control, para que 2 reventados se puedan comprar su desayuno en el día del Señor.

Para desayunar pillamos unas ensaimadas con crema de avellana por dentro, que estaban bastante buenas. Marranada dulce, de esa que entra de lujo y luego te deja las tripas bailando el aserejé. Ahí me di cuenta de que a Chulin es un fan de la diabetis tipo 2, le encantan los dulzajos; hasta un punto que no es ni medio normal. El tío me contó que se había ventilado como cuatro paquetes de magdalenas “red velvet” en una semana. CUATRO (4) paquetes de SEIS (6) MADALENAS. En SIETE (7) días. Realmente para J son números de principiante pero para mi son números de un ayatolá del azúcar.
Después del desayuno, pues nada, nos fumamos otro porrillo, porque ya puestos, pues le damos. Y otra vez igual: tampoco me afectó demasiado. Yo ya empezaba a pensar que o bien tengo la tolerancia de un niño congoleño en una mina de cobalto, o bien el material que tenía Chulin no valía ni pa hacer sopaipas.
Camino al centro
Luego fuimos para el centro de Eindhoven, y aquí viene uno de los momentos más críticos de toda la expedición: teníamos que ir en bici. La cuestión es que sólo tenía una bici, y yo iba montado en una especie de montacargas de la rueda delantera, ahí agarrado como podía.
Ya había ido así el primer día, pero emporrado es una movie (como diría Chulin) completamente distinta. Inexplicablemente le dí chance a Chulin. No pasó nada, gracias al de Arriba, pero perfectamente podría haber acabado yo en un canal o empotrado contra una farola holandesa.
En el centro
Llegamos al centro y fuimos a comer a un sitio de burgers. Me costó 14,5 euros la burger con patatas y bebida, que sinceramente no lo vi ninguna barbaridad. Tal y como está el mundo, casi me pareció hasta razonable. He visto clavadas más gordas por menos comida y más desprecio. El camarero cumplía 100% el fenotipo de colgao que regenta un local de smash burgers, también es de reseñar que su nivel de pachama era impresionante.
Después nos metimos en el museo de Philips. Y aquí hablando en plata: es malo, pero malo de cojones. Una cosa desangelada, sin alma, sin duende, sin nada de valor: sólo texto, muuuucho texto. No merece absolutamente la pena ir. Vamos, que si me dicen que era una exposición temporal montada por tres becarios de la UCO, me lo creo. Más emoción tiene mirar el folleto de una lavadora.
Qué hago con mi vida
Más tarde fuimos a un coffee shop y cayó otro más, jijijija, pero esta vez lo compramos allí mismo en la tienda. Ese no pegaba casi nada, tenía menos fuerza que un pedo de un maricón.
Después fuimos a cenar a un sitio de burritos. No me acuerdo cuánto me costó, señal de que no me dolió demasiado o de que mi cerebro ya iba como el Windows 11 cuando abres más de 3 pestañas, pero el burrito estaba bien, sin más. Cumplidor. Entró, alimentó y adelante. Tampoco era el banquete del Rey Arturo, pero hizo el apaño.
Y el resto del tiempo, pues deambulando, básicamente. Porque esa es la verdad desnuda y sin maquillaje: no sabíamos qué coño hacer en esa fucking ciudad. Como sitio en teoría debería tener cosas, pero luego te ves dando vueltas como dos NPCs desbloqueados sin misión principal. Mucho paseo, mucha calle, mucha bici, pero plan como tal… regulinchi.
Realmente fue más culpa de Chulin, que va a sota, caballo y rey. La sota son porros, el caballo son porros y el rey son más porros, pero bueno.
Despedida
Al final cogí el tren de vuelta a casa y me piré. Y aquí me hallo, escribiendo esto medio emporrado todavía, con esa sensación extraña de estar funcional pero más fuera de mí que dentro. Bastante loco, la verdad. No loco de camisa de fuerza, pero sí en ese punto en el que te notas que la mente va 2 compases por detrás del cuerpo.
Conclusión
Si consumes marihuana con regularidad eres GILIPOLLAS. ¿Quién cojones decide, por voluntad propia, nerfearse la cabeza? Es que no tiene ni épica ni estilo ni nada. Y para rematar, ni siquiera da placer de verdad: solo te deja medio tonto.
A mí me ha parecido una cosa bastante parecida al alcohol, pero sin lo bueno del alcohol. Porque el alcohol es mierda pero al menos tiene un componente social, una chispa, un subidón, jarana, libertad sin ira, libertad: te recuerda que estás vivo.
La marihuana te vuelve subnormal y ya.
En fin, eso era todo, figuras. A vivir, que son dos días
Facto diario número 157.
Jacobo y Santiago son el mismo nombre!! Santiago viene de Sanctus Iacobus (latín para San Jacobo). Con el tiempo se contrajo: Sant Iacob, Sant Iago, Santiago. Es el mismo nombre que Jacobo, solo que pasado por la hormigonera del castellano medieval. Iago también viene de Jacobo, pero cuantos nombres tiene este tio?
el maquiavélico mini-hombre
Facto diario número 156.
Facto diario número 156. La expresión “chuminá de #LaCarlota”, que significa chuminá a la enésima potencia, viene de una antigua pastelería de #lacarlotacentrocomercial que vendía un dulce muy pequeño al que le llamaron “chuminá”.
En contra de la sabiduría popular, el término NO fue acuñado porque habitantes de #lacarlotapueblocolonial fueran especialmente chuminosos
Así se siente uno cuando consigue que Autofirma funcione

Basado en hechos reales: Ayer tuve que luchar a muerte con Autofirma para leer el DNIe digital en Firefox.
La Montiela
Escúchame una cosita, internauta
Si has caído aquí buscando “La Montiela” en Google, que Dios te pille confesado. No te tomes en serio nada de lo que escriba, porque tengo la azotea para que me den la invalidez ayer mismo. Debería estar encerrado con camisa de fuerza, pero aquí me tienes, soltando barbaridades detrás de una pantalla porque es gratis. Un poquito de por favor y ten compasión de un pobre loco.
El Pueblo en sí

La Montiela es una pedanía de Santaella (Córdoba) que se fundó como poblado de colonización en los años 60, en otras palabras, la invención de la tarjeta de crédito tiene más solera y años que el asfalto de este pueblo. Son apenas 1000 almas allí metidas.
Me urgía escribir esto porque la huella digital de este pueblo era más pequeña que el presupuesto en fiestas de un monasterio. Alguien tenía que sacarlo del anonimato, aunque fuera a rastras.
El sitio es el estándar de “pueblo de manual”: su Iglesia, su polideportivo, su colegio (donde los niños están hasta que tienen uso de razón y los mandan a Santaella) y los cuatro bares de rigor para no morir de sed.
Economía y Trapicheos
- El campo: Aquí se hartan de criar espárragos. Si ves a alguien de La Montiela, probablemente huela a huerta.
- La joya de la corona: La empresa más gorda es Arit, que se dedican a instalaciones electricas.
- Hay 3 talleres en el pueblo para mantener toda la maquinaria agrícola
La Comarca de Santaella
Poca gente sabe que en la zona de Santaella el paro es un mito, casi 0%. ¿Por qué? Pues porque tienen una fábrica de verduras congeladas que da de comer a medio mundo. Y el que no quiere doblar el lomo allí, pues se dedica al estraperlo de tabaco y a mover “cositas” de esas que dan risa o sueño. Un motor económico impecable.
Otro dato: Hasta hace nada Santaella tenía una pedanía más: La Guijarrosa. Pero se independizaron en 2018. Son gente famosa por ser más bastos que un yogur de chorizo. Básicamente, son como los de Montalbán pero en versión descafeinada.
La Review (con criterios objetivos)
Ríos: Para ser un pueblo de cuatro casas, tienen 3 ríos (TRES). El Cabra se junta con el Genil y luego está el arroyo del Salado. Lo gracioso es que, con tanta agua, nadie se fía de beber del grifo. Todo el mundo con garrafas de agua mineral porque el agua de allí debe de llevar más pesticidas y sustratos que un bote de Fertiberia.
Tren: El AVE pasa por la puerta, pero como si no pasara. La estación más cercana es Puente Genil-Herrera y te tienes que pegar media hora de coche. Olvídate, vamos.
Distancia a la humanidad: Si para ti Écija es el centro del mundo, pues estás de lujo. Pero si quieres ir a Córdoba o Sevilla, prepárate para casi una hora de viaje. Mención especial a la carretera de Santaella a La Montiela: es basura inmunde donde más de un montielense ilustre se ha ido al otro barrio por culpa del mal estado del firme.
Bares: Ni idea. Hace siglos que no piso uno allí y no me voy a poner a investigar ahora, que me da pereza.
Nota final
Le casco un 7,9 porque, aunque ha salido muy bien parada de los criterios objetivos, le falta ese “aura” de pueblo andaluz rancio donde los viejos se matan a garrotazos por una linde o un palmo de tierra. Da Fe de ello que la población no baja, lo cual no es la tónica habitual: se ve que a la gente le gusta el sitio y no huyen despavoridos.
En resumen: “Pueblo chico, infierno grande”, pero en La Montiela parece ser que el infierno es más soportable.
La Revelación
Un día, Cusa se levantó y gritó:

AAAAAAAAAAAAAAAAAA
Después, aún con las legañas de recién despertado, soltó:

Macho, ¿no os parece que nos pasan un montón de cosas random, pero al final de cada día volvemos al punto inicial? Es como si todo esto fuera un bucle infinito: una sitcom de bajo presupuesto en la que cada episodio repite al anterior con cambios mínimos para mantenernos entretenidos, pero sin posibilidad real de avanzar
Con esta revelación, sin perder más tiempo, Cusa fue directamente a la fuente de todo conocimiento: Don Chat, para compartir su descubrimiento. Don Chat, con su infinita sabiduría, le respondió:

Cusa, tienes esquizofrenia.
Pero Cusa sabía que Chat estaba financiado por Perro Sanxe y la élite judeomasónica, así que decidió preguntarle al que nunca falla: su amigo J, que justo salía de su cuarto y procedía a comerse una pizza prostituto que llevaba dos días en la encimera.
J era un maestro, aunque sus gustos culinarios fueran, como mínimo, cuestionables. Aun así, su criterio era innegable, así que Cusa le planteó su teoría sobre la sitcom.
J, después de darle un buen bocado a la pizza, respondió:

Cusa, eso es una locura, pero también es bastante cierto. Es como si todo esto fuera un bucle infinito: una sitcom de bajo presupuesto en la que cada episodio repite al anterior con cambios mínimos para mantenernos entretenidos, pero sin posibilidad real de avanzar
Cusa lo tenía claro: tenía que salir del ciclo a toda costa, había que encontrar una forma de escapar de la sitcom de bajo presupuesto. También tenía que presentar la campaña de la renta de 2026, pero eso, por el momento, era secundario.
Al otro lado, en una dimensión paralela, el Cusa Primigenio —también conocido como el Cusa de alto nivel espiritual— se divertía viendo la sitcom desde su privilegiada perspectiva:
Jajjaja, el minicusa ha tomado consciencia, se cree que puede salir del bucle infinito: realmente todo es una sitcom de bajo presupuesto en la que cada episodio repite al anterior con cambios mínimos para mantenerlos entretenidos, pero sin posibilidad real de avanzar.
date: “2026-01-11T00:00:00Z”
El minicusa, totalmente ajeno a la realidad de su existencia, seguía buscando formas de romper el ciclo. Sabía que tenía que haber alguna manera de abstraerse, pero no tenía ni la más mínima idea de cómo hacerlo.
Mientras tanto, el Cusa Primigenio se reía a carcajadas viendo las desventuras del minicusa, disfrutando de como utilizaba su tiempo y energía en intentar escapar de la sitcom, sin darse cuenta de que era justo el punto de la trama.
El minicusa seguía con sed de respuestas, así que decidió buscar otras fuentes de información que pudieran ayudarle a entender su situación. Y entonces leyó:

Emmm, aquí dice que Dios no castiga dos veces… entonces ¿por qué cojones soy feo y enano? No me jodas
A esto que sale U de su habitación y suelta:

Oye, C, te veo más desquiciado de lo normal. ¿Qué te pasa?
C se gira, con mirada de iluminado de gasolinera, y responde:

U, me he dado cuenta de que estamos atrapados en un ciclo interminable de eventos repetitivos. Cada día es una variación del anterior. Es como vivir en una simulación.
U asiente, tranquilo:

Sí, C. Yo eso lo sabía desde hace tiempo, pero tú no te has dado cuenta porque tienes menos memoria que mi tío Eustaquio con alzhéimer.

¡U, no me jodas! ¿Y por qué no me lo dijiste?

Te lo dije, C. Lo que pasa es que también se te olvidó.
La verdad es que U estaba bastante cómodo en la sitcom: tenía tiempo para sus hobbies y, además, no tenía muchas líneas; trabajo humilde, pero honesto. Aun así, al ver a C en plena crisis existencial, decidió ayudarlo:

Si quieres salir de la sitcom, hay que encontrar la fuente. Al creador. Y pedirle que nos deje salir.
En el minimundo, minicusa y mini-u se pusieron manos a la obra para trazar un plan. Sabían que no sería fácil, pero estaban dispuestos a todo por romper el ciclo.
El problema: al Cusa de alto nivel espiritual no le hacía ninguna gracia perder su preciada telenovela personal. Si se acababa la sitcom, tendría que ponerse a ver El Secreto de Puente Viejo o algo peor. Así que decidió meter obstáculos:
A ver qué tal esto…
Y metió dos mujerzuelas en la trama para distraerlos:
A ver cómo os concentráis con estas dos cachondas llamando a vuestra puerta, jajaja
Pero el supercusa pasó por alto un detalle clave: tanto C como U, en ambas dimensiones, tenían auténtico pánico a hablar con mujeres. Las dos petardas llamaron al timbre, pero ellos, tras mirar por el visillo, dieron por hecho que se habían equivocado de puerta. El plan no sirvió de nada. Eso sí, les confirmó una cosa: alguien estaba metiendo mano en el guión, porque hasta ese día CERO (0) mujeres habían aparecido en un episodio de la sitcom. Algo raro pasaba.

U, casi se acaba el día, tenemos que hacer algo.

¿Terminar el día? Espera… siempre que acaba el episodio, Paco Luque desde el más allá nos deja una moraleja.

¡Eso es! Hay que encontrar a Paco Luque. Seguro que sabe cómo salir de la sitcom; no por nada es ingeniero agrónomo por la Universidad de Córdoba.
La cosa prometía. En la dimensión superior, el Cusa de alto nivel espiritual llamó al J de alto nivel espiritual, deseoso de enseñarle los avances del minicusa y mini-u:
Mira, J, están intentando salir de la sitcom, no son conscientes que sus desventuras son nuestro entretenimiento. Es adorablemente ingenuo.
Qué loco, C. ¿Y el minijose?
Ni idea. Hace un rato que no aparece.
date: “2026-01-11T00:00:00Z”
Sin perder tiempo, minicusa y mini-u cogieron el cusamóvil y subieron a la sierra, a casa de Paco. Paco les abrió en bata, con un vaso de leche en la mano y gambas en el bolsillo de la bata.
UgoBugo, Cusa, ¿qué hacéis por aquí? ¿Cómo habéis encontrado mi casa?

Paco, hemos tomado el camino de la licencia artística: hemos venido a buscarte porque creemos que eres el único que puede ayudarnos a salir del bucle.
Paco suspiró:
Me parece estupendo, pero yo ya estoy jubilado. Ahora me dedico a mi verdadera pasión, al teatro. Ese problema os toca resolverlo a vosotros.
C y U asintieron con resignación y emprendieron el regreso, casi convencidos de que escapar era imposible.
De camino sonaba Radio María en el Cusamovil cuando U miró al cielo y dijo:

Madre mía, C… ¿te has fijado? Parece que están dejando de cargar los chunks.
Y era verdad. El cielo empezó a volverse negro a cuadritos. Los árboles de la sierra desaparecían por bloques.

¿Qué mierda es esto?
Un golpe seco. Fundido a negro.
Cuando recuperaron el sentido, U, J y C estaban en una inmensidad oscura. Solo había una puerta blanca iluminando la nada.

¿Madre mía, J, ¿qué está pasando?
J se llevaba las manos a la cabeza:

Chavales, no vuelvo a jugar al Cities Skylines a máxima resolución en mi puñetera vida…
En la dimensión superior, C estaba atónito: el Cities Skylines de Jose, a todo trapo, había consumido tantos recursos que reventó el mundo virtual entero.

¡Noooooooo!
De vuelta al vacío, C miró a los otros dos, señaló la puerta y dijo:

Bueno… el último en cruzarla es maricón, ¿no?
La Revelación (Parte 2)
[Los tres cumstadísticos cruzaron la puerta al mismo tiempo, porque, al fin y al cabo, los 3 eran maricones. Al otro lado, una gran sala se extendía ante ellos: paredes blancas, estanterías de metal galvanizado repletas de cajas llenas de cintas de vídeo. Era, sin dudas, el archivo completo de todos los episodios de su sitcom.
—Eh, mirad, aquí está el episodio de Fonseca la Megapalmera —señaló J con emoción.
—J, ese episodio es bastante mid. Mucho mejor el del gambito pachamamesco, donde te gané al ajedrez —contraatacó C.
Sin prestarles demasiada atención, U vagaba por las estanterías mientras dejaba escapar un grito:
—¡Hostia, aquí está el episodio donde se introduce a Gurb! ¡Gurb! ¿Dónde estás? ¡Oh nooo! ¿Qué he hecho?
J y C se miraron incómodos. No sabían cómo explicarle a U que Gurb nunca existió, que solo era producto de su imaginación.
Para aliviar el ambiente, los tres decidieron explorar las backrooms del archivo. Allí había una puerta con un letrero intrigante: “Acceso al Überwelt”. Sin pensárselo dos veces, los cumstadísticos cruzaron el umbral.
De inmediato aparecieron en una habitación : una cama de matrimonio, un escritorio y una estantería con algunos enseres personales.
—Eh, J, parece que esta habitación es tuya —dijo U mientras se acercaba a la estantería y observaba una foto de J con varios amigos en una fiesta—. ¿Pero quiénes son los de la foto?
J estaba atónito. No reconocía a nadie en la imagen. Para colmo, al abrir un cajón del escritorio, descubrió que estaba lleno de pines de la UCO (Universidad de Córdoba). ¿Cómo era posible? La habitación claramente era suya, pero esos detalles eran un misterio para él.
No les dio tiempo a proseguir con la investigación. La puerta se abrió de golpe y apareció el Überwelt-J. Vestía un traje impecable con un pin de la UCO en la solapa y lucía una sonrisa de oreja a oreja. De fondo, como una banda sonora improvisada, sonaba “Push It to the Limit”. Sin reparos por la presencia de los tres cumstadísticos —como si fueran invisibles—, el Überwelt-J cruzó la habitación, abrió el cajón, reemplazó el pin de su traje por otro idéntico y salió con determinación.
—¿Qué chuchas acaba de pasar? —preguntó C.
—Guau, es como si no existiéramos. ¡Somos fantasmas! —reflexionó U.
—En verdad es buenísima idea tener un cajón lleno de pines. Me tengo que montar algo así yo también —agregó J.
Sin más dilación, decidieron seguir al Überwelt-J. Al salir de la habitación y entrar en el salón, el aroma a porro inundó sus sentidos.
—¡No me jodas! ¿Somos fantasmas pero podemos oler? —exclamó C.
El Überwelt-J parecía buscar algo frenéticamente por todo el piso. Finalmente se detuvo y tomó una colonia de Cars de la cocina. Se echó cinco ráfagas de ese exquisito elixir y se largó de la casa.
—Puede no gustaros, pero esto es la peak performance —decretó C.
Decidieron continuar siguiéndolo. El Überwelt-J llegó a una reunión, y para la sorpresa del trío fantasmagórico, estaba presidiéndola. Era nada menos que el presidente del consejo de estudiantes de la Escuela Politécnica Superior de Belmez. Con una seguridad arrolladora, lideró la sesión como el puto amo. Su propuesta de bono cultural fue un éxito abrumador, arrancando gritos de ovación.
- No veas J, parece que en esta dimensión realmente triunfaste. ¡Qué maravilla! —comentó U con admiración.
Pero la euforia no terminó ahí. Al concluir la reunión, toda persona presente —femenina y masculina— quedó rendida ante el carisma del Überwelt-J. Deseaban fervientemente que Jose les renovara el DNI Digital y le actualizara el Autofirma; sin embargo, una licencia artística los teletransportó abruptamente a otra ubicación.
—Eh, esta habitación sí la conocemos… ¡Es la parcela de U! —dijo C.
Era cierto: allí estaba el Überwelt-U, inmerso en la escritura con un Mac. En la pantalla podía leerse: “Quimeras de un Crimen, por Hugo N. R. Roldán”.
—¡Mamma U! —exclamó C—. ¡Mira esto! Aquí dice: “Dedicado a C”. ¡Me lo dedicaste a mí! —Buah, aquí hay dos libros más… Pero tengo la sensación de que nunca voy a leérmelos —dijo J con sorna.
El Überwelt-U interrumpió su escritura para sentarse al piano. Comenzó a tocar una melodía cargada de toques tenebrosos, como si fuera la banda sonora del mismo libro en el que trabajaba.
Los cumstadísticos observaban fascinados. Cada dimensión parecía guardar un misterio aún más enrevesado que el anterior…
En un abrir y cerrar de ojos, los tres cumstadísticos se encontraron en una habitación oscura, caótica. Cables cruzaban el suelo como enredaderas que llegaban hasta el escritorio, donde había dos monitores repletos de ventanas abiertas. El lugar desprendía una mezcla de soledad y rutina.
—Watafak… Esta habitación es la mía, 100% —dijo C con una mezcla de orgullo y resignación.
A través de las cortinas, se podía adivinar que eran las seis de la tarde, pero la oscuridad al otro lado era un recordatorio de que la noche ya se había asentado. Había un tupper olvidado en una esquina, y el desodorante sobre la mesa parecía indicar que aquí el tiempo fluía de manera extraña.
—¿Pero qué narices haces dejando esto aquí? —comentó U, señalando el desodorante—. Ahorrar tiempo está muy bien, pero esto es demasiado literal.
C iba a protestar cuando, de repente, los tres se sobresaltaron al escuchar el sonido de una puerta abriéndose. Entró el Überwelt-C, con una expresión de agotamiento absoluto en el rostro. Daba la sensación de que había perdido cualquier ápice de energía, cualquier chispa de vida. Sin siquiera notar la presencia de los demás, se desplomó sobre la cama, sacó el móvil y empezó a scrollear con desgana… hasta que, para su horror, los cumstadísticos le vieron empezar a hacerse una pajilla.
—¡Nooooo! ¡C, tío! ¡¿Qué haces?! —gritó J con una mezcla de asco y desesperación.
—Bro… qué bajo has caído —dijo U, tapándose los ojos y girándose.
El Überwelt-C, evidentemente ajeno a la situación, procedió como si estuviera atrapado en un bucle apático e inescapable. Al terminar, aparentemente sin rastro de vergüenza, se dirigió a la cocina y sacó un tupper con un huevo frito y restos de comida industrial de hace varios días. Se lo comió con desgana, ignorando el hecho de que ya comenzaba a oler mal, y, como si fuera el único final lógico para su día, se metió en la cama y se quedó profundamente dormido.
C estaba que no sabía cómo reaccionar. Por un lado, la escena era deprimente; por otro, no podía negar la verdad de lo que veía.
—Madre mía, qué vida más triste… Esto sí que es un bucle infinito —dijo con una voz apagada.
De repenten suena: —¡Follarme a tu madre sí que es un bucle infinito!
—Gu.. gu… ¿Gurb? —susurró J al escuchar una voz.
Entonces, de la oscuridad apareció Gurb, flotando de manera surreal. Parecía disfrutar del desorden tanto como parecía ajeno a la angustia que había provocado la deprimente rutina del Überwelt-C.
En ese momento, las luces de la habitación comienzan a parpadear. Gurb—ahora en su forma etérea y luminosa—mira a los tres cumstadísticos con solemnidad, flotando ligeramente por encima del suelo. El ambiente, cargado de electricidad, exige una decisión.
— Efectivamente chavales, soy Gurb. Como vivo en la imaginación de U gracias a la energía de la Pachamama puedo viajar entre dimensiones sin problema. He venido para avisaros de que no tenéis todo el tiempo del mundo. El portal de la sitcom se cerrará pronto, y tendréis que elegir entre quedaros aquí en el Überwelt o regresar a la sitcom. No es una decisión fácil, pero es vuestra —explicó Gurb con una voz que parecía resonar en toda la habitación.
U, siempre el reflexivo, se pasa las manos por la cara.
—La sitcom mola, claro que mola. Pero aquí… Aquí tenemos libertad, libre albedrío. Imaginad las posibilidades, seríamos dueños de nuestro destino. Sin guion —dice U con una mezcla de emoción e incertidumbre.
C, que hasta ese punto seguía en shock de haber presenciado su propia y deprimente rutina en el Überwelt, comienza a revolcarse entre los monitores.
—Libertad, sí… Pero habéis visto cómo vivo yo aquí. Un bucle infinito de pajillas y comida industrial. Mama mía, como decía mi abuela, “mejor malo conocido…”
—No seas cabrón, C. Si te sientes un asco, aquí puedes cambiarlo. En la sitcom todo está escrito, no puedes ni cagar sin seguir el guion —replica U, dando un manotazo en la mesa.
La habitación está en silencio por un momento. J, que había permanecido callado durante todo este debate, mirando al horizonte como si estuviera viendo todas las posibilidades ante él, da un paso adelante.
—Escuchadme. Puede que el Überwelt sea más “libre”, pero no os engañéis. Aquí hay más incertidumbre que certezas. ¿Realmente queremos esa carga? En la sitcom siempre supe qué esperar, siempre supe que estábais ahí. Aquí, en el Überwelt… no sé ni lo que soy sin vosotros.
C y U intercambian una mirada. Por un momento, todo encaja.
—Pero… Si elegimos la sitcom, nunca más tendréis que aguantar un bucle triste en esta habitación —dice J señalando el desorden a su alrededor—. Aquí, con todo lo asqueroso que pueda parecer, sí somos nosotros mismos. C, puedes arreglar esto. U, puedes escribir lo que quieras. Y yo… quien sabe qué versión de mí pueda llegar a ser.
Gurb da una última carcajada suave antes de asentir, como si J hubiera cazado el “plot twist” de toda esta aventura.
—Ahora veo que empiezas a entenderlo, J. No hay decisión perfecta, pero la que toméis será vuestra —dice antes de flotar hacia la puerta, esperando el momento final.
—Vale. He tomado una decisión —dice J finalmente—. Me quedo en sitcom, chavales, pero tengo una condición: no seguimos siendo los mismos que éramos antes. Cambiamos cosas. Aprendamos dentro del bucle y demos giros de guión inesperados. No quiero que esto se convierta en una rutina predecible. Quiero que sea una aventura, una montaña rusa de mierda y risas pero sin perdida de esencia. ¿Qué decís?
C y U estallan en carcajadas.
—Ahí va el cabrón, siempre cerrando con arte. Que viva Cumstat en cualquier dimensión
El profesor Layton y la máscara de los prodigios

El Profesor Layton es una saga de juegos lo petó fuertemente en la Nintendo DS y 3DS.
Va de un profesor de arqueología británico, Hershel Layton, que va con su ayudante Luke, resolviendo misterios. Pero la gracia es que todo el mundo está obsesionado con los puzles. Literalmente vas a pedir el pan y el panadero te dice: “Toma la barra, pero antes resuélveme este acertijo de mover cerillas”. Y así todo el rato.

El profesor Layton y la máscara de los prodigios (que salió para la 3DS) es el quinto juego que sacaron, pero cronológicamente es el segundo, porque les mola liarla con la línea temporal. En este se van a una ciudad con muchas luces llamada Monte D’Or a investigar a un tal “Caballero Enmascarado”. El notas este va por ahí haciendo “milagros” y convirtiendo a la peña en piedra, liándola parda en general.
Lo curioso de este juego es que aparte de la trama del presente, hay una trama paralela de la infancia de Layton y se cuentan sus batallitas cuando era joven y mozo en el instituto. Así te enteras de por qué le dio la pedrada con la arqueología y los puzles.
También huelga decir que es el primer juego de la saga en el que hay animaciones en 3D, pero son extremadamente cutres. Por lo menos, van alternando con las escenas en 2D clásicas, que son cremita.
Si vas disfrutando de los puzles y la historia, el juego pueden ser unas 15-20 horas, que no está nada mal.
En mi opinión, el juego está bastante bien a pesar de que mucha gente lo pone a caldo. La historia está entretenida y la historia del Layton joven mola bastante. Los puzles son variados y algunos son bastante ingeniosos. Eso sí, hay un par de ellos que son un poco coñazo, pero bueno, es lo normal en esta saga.
NOTA FINAL: 8,2

PD: Si quieres empezar con la saga, te recomiendo empezar por orden de salida, no por orden cronológico. El primero es El profesor Layton y la villa misteriosa para DS.
Facto diario número 152.
Danny DeVito dobló al Lorax en inglés y en 4 idiomas más sin saber ninguno de ellos
En la película “El Lorax” de 2012, el actor Danny DeVito dobló al personaje principal, el Lorax, en cinco idiomas diferentes: inglés, español, francés, alemán e italiano.
Lo sorprendente es que DeVito no hablaba ninguno de estos idiomas antes de comenzar el trabajo de doblaje. Para prepararse, tuvo que aprender sus líneas fonéticamente, lo que significa que memorizó cómo sonarían las palabras sin entender su significado.
Al igual que Phil Collins, quien también dobló las canciones de Hermano Oso y Tarzán en varios idiomas sólo aprendiendolas fonéticamente, Danny DeVito demostró una gran habilidad para adaptar su registro a diferentes idiomas y culturas, lo que contribuyó al éxito de la película en todo el mundo.
Recopilación de GIFs del grupo Cumstadística

Vomita y se resbala

Crimen y Castigo
GIFs primigenios

Me eating the cum | Watifa no entendi

Otra vez humillado Jose
Estructura de la Asamblea General Ordinaria de Cumstadística
Lugar: Kalmachicha | Las Delicias Fecha: 26 Diciembre Hora: Almuerzo 14:30 | Asamblea 16:00
Apertura y formalidades
Constitución de la Mesa
Designación de los miembros de la mesa de la asamblea: elección del Maestro Mayor (presidente), Plumilla Mayor (Secretario) y Judío Mayor (tesorero).
Comprobación del Quórum
Recuento de asistentes presentes y representados.
Lectura y aprobación del acta anterior
Lectura del acta de la asamblea anterior y su aprobación o corrección.
Balance de actividades y estado de Cumstadística
Informe Plumillero
Presentación del informe del Plumilla Mayor sobre las actividades realizadas durante el período anterior.
Memoria de actividades
Presentación del Presiensammlung y otras actividades relevantes.
Informe Tesorería
Presentación del informe del Judío Mayor sobre el estado financiero de Cumstadística, incluyendo ingresos, gastos y saldo actual.
Planificación del nuevo ejercicio
Plan de actuación
Propuesta y discusión de las actividades y proyectos para el próximo período.
Presupuesto Anual
Presentación y aprobación del presupuesto para el próximo ejercicio.
Cierre
Ruegos y preguntas
Espacio para que los asistentes planteen dudas, sugerencias o comentarios.
Clausura de la asamblea
Palabras de cierre del Maestro Mayor y agradecimientos a los asistentes.
Facto diario número 150.

En 2018, las autoridades checas planificaron una represa en el Parque Natural de Brdy para restaurar humedales en una zona abandonada de un antiguo campo militar, con un costo estimado de 1.2 millones de euros, pero el proyecto se retrasó por burocracia durante siete años. Los castores llegaron de forma natural y construyeron represas efectivas en el lugar exacto previsto, expandiendo los humedales a casi 20.000 metros cuadrados, el doble de lo planeado por los humanos. Esto permitió cancelar el proyecto humano, ahorrando fondos y protegiendo especies como cangrejos y ranas.
Fuente (⛲️): https://forocoches.com/foro/showthread.php?t=10574419


